sábado, 23 de mayo de 2020

Reseteo global y tercera posición.



Atravesamos una crisis provocada. La decidió el grupo Bilderberg que integran el puñado de millonarios dueños de la banca y la tecnología digital. (Soros, Rothschild, Rockefeller, fundación Bill y Melina Gates, etc).
Son los financistas de la OMS y funcionan hace más de una década como un "gobierno profundo" global que introduce la agenda progre de fragmentación social en todo el planeta. Las administraciones de los países cambian pero sus agendas no, merced a sus instrucciones. Está agenda se consolidó en la Argentina durante el gobierno de Macri en el que, además, formó los cuadros necesarios para garantizarla, que Argentina no tenía. Trajeron gurúes y coachers a enseñar liderazgo y respiración. Promovieron el ingreso de sectas del tipo "fullmindness" y confesaron el plan educativo para que los niños aprendieran a “sobrellevar la frustración”. Podemos recordarlo de un vídeo del ex ministro de educación Esteban Bullrich que se coló en las redes con impunidad.
Se expresó en modo elocuente cuando el Pro impulsó la agenda de género y el aborto aún contra los intereses de su propia base electoral.
Para la garantía de la continuidad de la agenda necesitan que los cuadros que formaron sean parte del gobierno y se está cumpliendo hoy. 
El plan económico actual dictado a la Argentina busca reducir el valor en dólares de cada recurso y empresa nacional para libre disposición del capital financiero que ya es dueño de la banca, el seguro y la salud. Por eso el ajuste sigue y los precios se disparan "sin inflación" (o sea: con recesión) ya que el mercado, la producción y el poder adquisitivo están destruidos. Recordemos que la última experiencia neoliberal (Menem) había conseguido deflación en medio de la burbuja económica que nos distraía para liquidar todo vestigio de soberanía.
Los nombramientos de funcionarios y candidatos del gobierno pasado en el actual, junto con las medidas de superajuste y las rebajas salariales y la actualización recesiva de jubilaciones, se producen mientras el mundo vive una puja entre los dos sectores más poderosos del capitalismo: el de los dueños de la banca y el de los dueños de las empresas que dominan las Bolsas del mundo. Las caras mas visibles son Soros y Trump. Se disputan el modo de "reseteo" del capitalismo para el que, según sus cálculos, sobran 5mil millones de personas en el mundo.
Que nada será igual después de la pandemia no es un vaticinio sino una amenaza. Todo indica el favor hacía uno de los bandos cuando no queremos ni nos conviene ninguno. Ya atravesamos esta encrucijada en la 2da posguerra y creamos la tercera posición pasando en sólo 10 años de ser uno de los países más injustos del planeta a una de las 10 potencias más importantes inaugurando la cultura de derechos mediante el trabajo y la justicia social.
Es la ÚNICA salida de esta situación.
@Arielmagirena

jueves, 7 de mayo de 2020

Para que vuelva Evita

Celebrar a Evita es celebrar el peronismo y la militancia. 
Frente a los evitadores de Evita -los que la traicionan intentado mellar al peronismo inventando colisiones entre ella y su gran amor y autor político- la militancia es el homenaje merecido en el camino que nos señalara sin ambages.
Es a Evita a la que se niega en el olvido o la postergación de las deudas de nuestra democracia. Se suspende a Evita en la suspensión de la demanda y de la lucha. Porque Evita es la voz de esa demanda que se funda en acción. Es la expresión palmaria de que la militancia es un desafío cotidiano. Que es la construcción social el cimiento de la voluntad política.
Contra los poderes constituidos y el consenso del relato que manipulan los mercaderes de la información no alcanzan los discursos de un gobierno. Las medidas sin demanda corren el riesgo de ser anécdota si no son carne del pueblo. Fue lo que preservó por décadas derechos que nos parecen ya incuestionables, y es la falta de esa carnadura la base de esa amnesia selectiva que supone avances en lo que es recuperación y lo que habilita el retraso para lo que necesitan los que esperan cuando ya no pueden esperar.
Evita es la garantía en la lucha de los logros populares: esos que costará sangre arrancar, si es que lo logran.
Evita significa lealtad, sin dudas ni condiciones, al proyecto de Perón que es la felicidad del Pueblo.
“Yo le pido a Dios que no permita a esos insectos levantar la mano contra Perón, porque ¡guay de ese día! Ese día, mi general, yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la Patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista”…
Intérprete genuina del pueblo que la ungió de santidad cuando Perón la propuso (en su condición de indio negada por la historia liberal) “jefa espiritual del movimiento”, Evita encarnó la mística misma de la militancia por la Patria justa, libre y soberana.
En el planteo genial del gran estratega Evita cumplió, afuera del Estado y las estructuras formales de la partidocracia, el papel que la colocó para siempre en la historia y la puso por encima de lo que jamás hizo otra mujer en los días de la humanidad. En sólo 7 años, desde su unión en amor y militancia con Perón, Evita cambió para siempre los destinos de los humildes de nuestro suelo y fue ejemplo para los pueblos del mundo.
No fue desde una banca que Evita consiguió el voto femenino sino construyendo la demanda entre las mujeres.
Siendo la primera afiliada del Partido Peronista Femenino encaró la lucha por los derechos de las mujeres considerándolas protagonistas, en contraste explícito con las feministas de su época que se colocaban en rol de víctimas o las que se extraviaban buscando competir con los varones en roles de varones despreciando aquellos que sólo las mujeres pueden cumplir.
“Donde hay una necesidad nace un derecho”, sentenció Evita para movilizar a los sectores antes adormecidos y siempre necesitados para hacerse escuchar. Y cada derecho fue acción, porque ir por más, o ir por todo no puede perderse en la futilidad de una consigna: es construir explícitamente cada “más” y cada “todo”.
Se manifiesta vacante en estos días quien pudiera ser Perón: sintetizar y conducir; ser estrategia y doctrina. Pero a 101 años de su nacimiento también se patentiza la ausencia de quien pudiera ser Evita: la militancia y el pueblo movilizado, consciente de su rol y sus derechos.
En estos días de abuso simbólico de su imagen, manipulando y traicionando su mensaje elocuente e irrefutable al pretenderla embanderada en micropolítica de secta, su prédica de unidad y su lucha señalan el camino que debemos recuperar sin pretextos.
Falta y nos hace falta, Evita. La impaciente y la insumisa. La del amor violento y la caricia masiva. La pasión de la inteligencia. La sangre brava de la revolución inconclusa. Necesitamos ser millones para que vuelva

@arielmagirena

sábado, 2 de mayo de 2020

Alberto Fernandez y la encrucijada del destino

La segunda guerra mundial con sus decenas de millones de muertos y la destrucción total de pueblos, países y economías, fue el contexto en el que el peronismo irrumpió en la historia nacional y cambió irremediablemente el modelo de exclusión social poniendo al Estado como eje del proyecto de desarrollo que consiguió que un  país exportador de materias primas con el 90% de la población sumergida en pobreza se convirtiera, en menos de diez años, en una potencia de nivel mundial. 
Lo que era una desgracia fue una oportunidad.
Evito adrede enumerar de que manera se destruyó el proyecto Nacional durante todos los gobiernos que sucedieron al golpe del 55 con la única excepción del último gobierno de Perón (iniciado por Cámpora en el 73 y cerrado por Isabel con el golpe del 76). 
El presidente Alberto Fernandez  encuentra en este momento un escenario análogo al de Perón a nivel mundial, aunque muchísimo menos grave en sus consecuencias materiales y número de muertes (pese a lo que sugiere el bombardeo mediático internacional frente al Covid 19). La guerra dejo 60 millones de muertos y países de tres continentes reducidos a escombros en un mundo en el que vivía la tercera parte de la población actual. Hoy, con más de 7500 millones de habitantes y todos los edificios e infraestructura pre pandemia en pie, el ajuste para el reseteo del capitalismo se realiza más con mayor comodidad para los que lo planearon.
La situación que vive el mundo resultó una sorpresa ingrata para el hombre que se preparaba y anunciaba para el escenario que recibió en diciembre de 2019, mas parecido al que recibiera Alfonsin después de la última dictadura oligárquica-imperialista ejecutada por militares sin sentido de Patria. 
El veloz cambio de las condiciones de contexto definitivamente aniquila la soñada eficacia de una salida alfonsinista (con sometimiento al capital internacional, reconocimiento de la deuda ilegítima y rescate de bonos) que fuera copiada con pocas modificaciones en cada crisis posterior, ya que el mundo es imposible de prevenir con certeza.
La salida alfonsinista, explicitada en el acuerdo con los tenedores privados dando impunidad a la deuda ilegitima, no sólo tiene destino de pobreza a largo plazo sino que en el corto -el período de gracia para comenzar a pagar- no avisora ninguna posibilidad de crecimiento ni de auxilio externo como soñaban el ministro Guzman y su maestro ex Gerente Director del FMI Josef Stiglitz. Menos en las expectativas del acuerdo con el Fondo que es siempre el mismo y se basa en miseria, asistencialismo y claudicación soberana.
El desafío de un gobierno que sigue atendiendo la urgencia y posponiendo gobierno, está en el rol del conductor frente esta catástrofe von la que no contaba ya que la única solución posible pasa por la valentía de restaurar el Proyecto Nacional que claramente parece no estar en los planes (suponiendo que tuviese planes luego de confesar que no gusta de ellos)
Un Alberto Fernandez que pensaba ajustarse, para lucirlo, el traje del decadente autor de la hiperinflación y el salario mas bajo de la historia se enfrenta resistiéndose con tenacidad a la necesidad de probarse el de la titánica y mas exitosa figura que dieran la política argentina y del tercer mundo todo.
Mientras define si espera instrucciones de alguno de los bloques en pugna por el planeta (el de la Open Society de Soros-Rothschild que maneja a Europa y la OMS o los nacionalismos sui generis de Putin, Ji Ping o Bolsonaro) o se atreve a la tercera via de proteger el trabajo, el alimento y la salud de los argentinos en modo "vivir con lo nuestro", el descontento social está apenas contenido por el confinamiento obligatorio.

"El poder es hacer lo correcto"(Peron)


No es la primera vez que nos encontramos en crisis y esta despertó conciencia de que toda la capacidad de respuesta de este momento está en los jirones que quedan del Estado. Pero también en políticas de Estado que fueron no sólo exitosas para las crisis sino para el desarrollo y la justicia social. 
Se hace urgente para seguir teniendo Patria, ejecutar un plan de salvación nacional con eje en la soberanía:


1) Soberanía sobre el ahorro argentino (nacionalización de la banca y el crédito)
2) Soberanía alimentaria (prohibición del paquete agrotóxico y fomento de la agricultura sostenible. Proteccion de la semilla y la tierra. Nacionalizaciòn del comercio agrario estableciendo garantías para una alimentación de calidad a toda la poblaciòn)
3) Soberanía del agua (prohibición con sanciones ejemplares al cierre del acceso público al agua y expropiación patrimonial a los contaminadores)
4) Soberanía energética (política hidroeléctrica, termonuclear, petrogasÍfera, eólica y minera al servicio de la producción y el desarrollo)
5) Soberanía monetaria (modificación radical de los contratos auríferos, declaración de inalienabilidad de los recursos, declaración de la moneda nacional como bien público e inconvertible para eliminar el mercado negro de divisas. Auditoria internacional de los recursos naturales y estratégicos para determinar el valor de la moneda de curso local y su capacidad adquisitiva)
6) Soberanía previsional (declarar inalienable del fondo de garantía de jubilaciones y pensiones. Recuperar el instituto de reaseguro y modificar la ley de seguros orientándola a la necesidad social, patrimonial y productiva)
7) Soberanía sanitaria (nacionalización de la salud eliminando la intermediación privada a través de la creación de una agencia Nacional a la que sevirà sin exclusiones toda prestadora privada de la salud).
8) Soberanía laboral (el Estado como garante del empleo y el trabajo mediante una agencia única nacional que registre y administre la situación laboral y social de todos los habitantes de la Argentina garantizando plena ocupación a través de la centralizacion y cruce de datos mediante tecnología aplicada)
9) Soberanía ambiental y habitacional (promoción y creación de comunidades autosostenibles)
10) Soberanía digital (promoviendo o creando nodos y redes garantizando conectividad y un paquete gratuito de datos digitales mínimo para cada habitante)
11) Soberanía comunicacional (presupuesto para comunicación e información pública y ley de responsabilidad pública de los medios de comunicación a la que deberá atenerse cada señal que acceda a territorio nacional por aire, satélite o redes)
12) Soberanía cultural (alentar la producción y el consumo cultural. Nuestros artistas y pensadores nos representan mejor que cualquiera del extranjero y se debe facilitar el acceso de toda la población al producto artístico y cultural y al debate social)

13) Soberanía aduanera y de intercambio (nacionalización inmediata del comercio exterior y la administración de puertos)
Ariel Magirena

domingo, 1 de marzo de 2020

ALBERTO Y EL VALOR DE LA PALABRA (apertura de sesiones 2020)

 


ALBERTO Y EL VALOR DE LA PALABRA
(apertura de sesiones 2020)
No existe el discurso perfecto que entiendan todos y diga todo. Sin embargo nadie sospecha que el Presidente Alberto Fernández no tenga dominio del suyo ni soberanía para decir y omitir según su voluntad, mucho menos en un discurso escrito de 47 páginas y 80 minutos para su primera apertura parlamentaria.
Como el pretendiente que aprovecha el error de su rival para seducir a su amada con la promesa de que “yo soy distinto”, en el momento actual de descrédito de la clase política (que se manifestó en una magra expresión de público en las afueras del palacio) el experimentado profesor abrió con referencias y condena a la devaluación de la palabra. El resultado fue una pieza oratoria notable y eficaz con recursos que consiguieron los efectos deseados evitando con habilidad mucha de la indispensable información sobre los alcances y medidas para abordar soluciones esperadas por elegidos sectores de la ciudadanía de los cuales intenta su apoyo o atención. Así la reforma judicial, la ley de aborto, el plan económico, la investigación de la deuda, los DDHH, la “batalla” por los hidrocarburos, el medio ambiente, el “campo” (con la graciosa inclusión en paridad de la oligarquía terrateniente a la que promete privilegios), la soberanía sobre las Islas Malvinas, la agenda 4-0, ciertas funciones de las FFAA, los 44 héroes del Submarino San Juan, la supresión de los gastos secretos de inteligencia, el atentado a la Amia, la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado y la agenda de género fueron títulos cuya bajada protagonizó una enunciación de intenciones en un relato mas adjetivo que sustantivo del que los mas concupiscentes propagandistas, desde la política y los medios, consideraron la picardía de jugar sin mostrar las cartas sin advertir que el juego sobre la mesa es ajedrez.
El primer acierto, que ilusionó al auditorio, fue la mención de muchos de los puntos que definen la crisis heredada. Con diplomacia y con sujeto tácito la deuda social, pública y política heredada fue argumento fuerza para definiciones vagas:
“Desde lo macroeconómico, nos fijamos objetivos fiscales y de política monetaria que buscamos alcanzar a partir de la renegociación de la deuda. Desde lo político, nos ocupamos antes que nada de los que han sido olvidados”.
Sin Presupuesto 2020 hasta lo que diga el capital extranjero y con una devaluación de facto como primera medida económica al asumir que benefició a los tenedores de divisas y demolió el poder adquisitivo del salario ya depreciado durante el macrato, sumado a desmedidos aumentos en los precios de la comida, la realidad contradice al Presidente con un dato que nadie puede negar: TODOS los muertos sociales de sus primeros 81 días son del sector de los “olvidados”.
Mientras tanto la continuidad en funciones de segundas y terceras líneas en organismos, dependencias y empresas del Estado que deja el gobierno oligárquico empeora la situación de los perseguidos, devaluados, acosados y hasta despedidos de ese mismo sector (que no tienen la consideración que los referidos grupos de los que el Presidente busca simpatía).
Ante el drama persistente, las medidas tomadas que fueron prolijamente propagandizadas en el discurso resultan insuficientes y en algunos de los casos antipáticas.
Al remarcar la gravedad del endeudamiento público y preguntarse a quiénes benefició y con qué mecanismos, le faltó la mención de si tiene la misma voluntad para enjuiciar a los responsables como la que expresa en relación con el pago de la deuda a la que califica de “insostenible” (en sintonía con los verdugos del FMI e invirtiendo de facto la relación de “quién le da la razón a quien” y es funcional a qué) pero no como ilegítima, fraudulenta y odiosa. Al menos para saber qué significa su frase de que “Esta es la hora de definir de qué lado va a estar cada uno. Nosotros estamos del lado del pueblo” mientras pide moderación cuando agita fantasmas con la conocida frase de que “algunos nos critican y nos piden más ajuste”.
Sigue Alberto reivindicando al aniquilador del Estado y primer presidente de este último ciclo institucional, Raul Alfonsín nada menos que para argumentar la necesidad de su modernización que, al parecer, pasa por expandir su burocratización creando nuevos cargos para la política a través de Consejos ad hoc. De hecho, en el discurso del presidente que se autodefine liberalprogresista lo mas cercano del peronismo, que lo ungió en su magistratura, fueron sendas frases del Papa Francisco y Perón.
Se hace grave e inocultable la declinación de la política en la Argentina y de ésta lo peor es la del último baluarte en pie, el peronismo, que perdió su característica movimientista con el genocidio (lo que fue aprovechado por quienes sacan provecho personal o sectario de la política).
El resultado es el hastío del Pueblo que ha decidido insistir en 2019 en el “voto castigo” que fue contundente en agosto y moderado en octubre, en su desesperanza alentada por los medios. Son lejanos como en una fantasía los días de republicanismo en los que los partidos tenían doctrina y proponían plataformas de gobierno a consideración de la ciudadanía. Mucho mas el ejemplo explícito y único de un peronismo proponiendo y cumpliendo sus planes quinquenales y trienal.
La casta política argentina, con su lógica de mercado, nos roba y posterga la discusión de un necesario y urgente plan de salvación nacional mientras nos distrae con discursos de diseño recitados con mejor o con peor voluntad de acuerdo con los dictados de los gurúes del marketing que acata y justifica cierta intelectualidad liberal autocomplaciente infectando y envenenando el sentido común. Tenemos los peronistas el antibiótico mas fácil, comprensible y adecuado que sintetizan nuestras 3 banderas y 20 verdades. El desafío es comprender, frente al plan de fragmentación social, lo que significa “todos”, “nosotros” y “mayoría” en la contradicción Patria o colonia.
Ariel Magirena

miércoles, 11 de septiembre de 2019

11 septiembre de 1973. El golpe en chile rodea a Perón de dictaduras

 


Como su amigo personal Juan Peron, Salvador Allende (en la foto con su propio Lopez Rega, peor que aquel, su hombre de confianza Augusto Pinochet) creía en la unidad de los pueblos por encima de quienes fueran sus gobernantes (sus relaciones con los paises vecinos -todos con gobiernos de facto- es el ejemplo). A eso le temía el imperialismo que se ocupaba de promover las dictaduras y dictadores. Los laboratorios de la CIA desarrollaban, además, campañas con argumentos que cundieran entre el progresismo y la izquierda para fustigar a los lideres y dirigentes nacionalistas. La idea siempre fue aislar a los pueblos. Las peores críticas (y abandono) las recibió Allende de esos sectores, presuntamente combativos. Pero, por encima de todo eso, Salvador Allende demostró entregando su vida por su pueblo quién se beneficiaba con su caida. El asesinato de Allende, a pocos dias de las elecciones democráticas en Argentina, era un mensaje directo que le hacia el Departamento de Estado de los EEUU a Juan Peron que decía que no estaban dispuestos a permitir una revolución en paz en su "patio trasero". Dos semanas después lo reforzaría con el asesinato de Rucci. Con el magnicidio de Allende se consumaba el acoso a la única república en pie de la región que Peron defendió con inteligencia y visión estratégica ganando cada dia de democracia hasta su último dia de vida. En Allende asesinaban al amigo y al socio perfecto de Peron para esos dias. Por eso la sangre derramada ese 11 de septiembre de 1973 es nuestra. Abrazo al pueblo hermano de Chile por esta pérdida de la Patria Grande. COMPAÑERO Salvador Allende, siempre presente en la lucha de los Pueblos.

viernes, 16 de agosto de 2019

LA ESPERA ES UN PRIVILEGIO DE CLASE(desafios del FdT después de las PASO)

 



El Frente de Todos se encuentra, por la desventura del Pueblo argentino, en el lugar oportuno y en el momento apropiado. Sin haber sido, objetivamente, oposición al gobierno oligárquico que demolió día por día la soberanía económica y política de nuestro país, con énfasis en la destrucción del poder adquisitivo de los ingresos y la aniquilación de los derechos sociales y culturales, recibió por repudio el beneficio de los votos contra Macri.

Una campaña enjuagada en la que el drama social estuvo ausente y el marketing fue prioridad, eludió la política y –por lo tanto– el urgente programa de salvación de la Patria con explícitos puntos de consenso mediante los cuales llamar al diálogo patriótico. Fue el recurso para evitar hablar de su ausencia, mientras millones de familias caían en la escala socioeconómica, subía dramáticamente la tasa de suicidios y se alcanzaba la cifra insoslayable del 50% de niños en pobreza.
La estrategia cobarde de disimular peronismo y la metodología deplorable del dedo, la rosca y la proscripción al momento de conformar las listas, contó con la tolerancia del electorado, urgido de hacer mediante las urnas lo que la política no hizo en lo concreto.
Lo mejor de la política, su militancia real, territorial, social, sindical, solidaria, activa y con vocación de servicio –quienes dan a la política–, resultó agraviada y herida por quienes se sirven de la política.
Una sola clase social se apropió de la agenda electoral y todo el espectro de partidos compartió la misma agenda, con los temas de micropolítica instalados por los medios de manipulación de masas y las redes virtuales para promover la fragmentación social.
En este contexto, el Pueblo se expresó en defensa propia, con furia y en contra.
El resultado de las PASO es contundente y alentador, pero yerra con error fatal quien interprete que ese voto fue el resultado de un acierto de campaña. El escrutinio del domingo revela la nueva edición del “voto contra” e implica un desafío para el que recibió la gracia de esa bronca.
Mientras este comunicador escribe, supera el centenar de veces que recibe un mensaje por redes llamando a desmovilizar. Una advertencia contra un presunto llamado a derrocar a Macri que nadie recibió. El equipo de manipulación de masas –de Durán B o de la CIA– se previene de una eventual pueblada, cuando en tiempo inminente la debacle económica produzca desabastecimiento de comida y medicamentos: el corralito social.
La inmadurez política del liberal progresismo resulta funcional a la usina del macrismo y ya avisa que se quedará en su casa si el Pueblo estalla. Si el plan tiene éxito, abonará al sueño del establishment de evitar épicas populares que son característica histórica contra la tiranía y que encontraron su cénit el 25 de mayo, el 17 de octubre, en el cordobazo o en las jornadas de diciembre de 2001.
El Pueblo saldrá a la calle cuando quiera, porque no necesita un grupo de WhatsApp que lo convoque.
La clase política se negó por tres años y medio a cumplir el mandato de las urnas, que en la misma fecha elige quién gobierna y quién debe ser oposición. Por eso su discurso niega que el movimiento obrero organizado le hizo seis paros generales a Macri y que todos los días hubo sindicatos en la calle y en la lucha, como también los organismos de derechos humanos en cada ocasión medular, como los 24 de marzo y cuando la Maldita Corte sancionó el 2×1 para los genocidas.
La información recopilada por la Correpi estima un promedio de 400 muertos por año en represión. Son diez veces por año los muertos de diciembre de 2001, que se pone como argumento para desmovilizar. Pero la movilización popular es espontánea y no se produce porque lo convoque una “dirigencia”, sino por la ausencia de una dirigencia.
Si el Frente Todos interpreta el lugar en el que lo puso el voto reciente, deberá tomar la iniciativa para evitar esas muertes. Y tomar esa iniciativa es ponerle freno a esta última etapa de saqueo que comenzó al día siguiente de la jornada electoral.
La contundencia del resultado electoral es mandato y respaldo para medidas políticas urgentes. El frente ganador debe llamar ya a un diálogo que incluya a todo el espectro democrático, los sindicatos, las organizaciones sociales y la Iglesia, para ordenar la transición o reclamar el adelanto electoral para salvar a las víctimas terminales del gobierno oligárquico.
No se puede esperar. La espera es un privilegio de clase. Mientras la política espera, los pobres sufren, mueren o se suicidan.
“Para los hombres de coraje se hicieron las empresas”, enseñó el padre de la Patria, José de San Martín. Será decisión de la representación política argentina si está a la altura del momento histórico, o si representará una nueva desilusión que rescate del archivo el telegrama de despido que el Pueblo mandó en 2001, que rezaba simple: “que se vayan todos”. El fin de la política será, entonces y por fin, la privatización de la política y los funerales de la democracia

@arielmagirena

martes, 16 de julio de 2019

INGRESO UNIVERSAL, SERVICIO CÍVICO VOLUNTARIO Y CAPITALISMO EXTREMO.



Para terminar con el "costo laboral" terminarán con el trabajo.
Soros y las fundaciones pretendidamente "humanistas" -que financian la reducción poblacional y la fragmentación social, y promueven la transculturación y transexualidad- alientan en el mundo el "ingreso universal", para la subsistencia de los que no forman parte del plan de la etapa superior del capitalismo.
De ese modo limitarán la protesta y solventarán a los sobrevivientes mansos, mientras la humanidad llega al mínimo ideal. En el caso argentino, chocan con la oligarquía que acuña un odio patológico contra los pobres y asalariados, desde que alcanzaron sus derechos y protagonismo con el peronismo. Intenta obedecer ese mandato, pero a cambio de una "contraprestación" con salidas como la del "servicio cívico voluntario" para jóvenes, a quienes arrancarán de sus hogares y geografías y mantendrán controlados (aunque ellos dirán que los "contienen" y dan oficio).
Hoy, ejecutado el ajuste brutal por encima de las exigencias del FMI, el progresismo le rinde mucho mejor al capitalismo, pero los dueños del poder real permanecen con relativa lealtad a la clase cipaya que siempre le sirvió. Lo único que lo mella es la organización de los trabajadores y el peronismo, al que tienen oportuna y generosamente infectado de micropolítica y marketing.
Una sola clase social hegemoniza la política en nuestro país, y el resultado es que la agenda que abarca todo el espectro electoral tiene eje en reivindicaciones micro y de sector, habiendo arrasado con las de interés social.
Para consumar con éxito su cometido necesitan terminar con la cultura de derechos y alentar la cultura del ego en la que "uno/a" está habilitado a hacer cualquier cosa para "ser" y si no lo entiende debe "deconstruirse", que es el neologismo que propone la renuncia y la destrucción.
La cura a esta pandemia liberal (progre o conserva) sigue siendo el nacionalismo popular revolucionario que expresa desde hacen 3/4 de siglo la doctrina justicialista.