jueves, 13 de febrero de 2025

Permisos para Milei


La demolición de los últimos restos de sentido social de la economía, “avanza con libertad” profundizando el modelo de enajenación de los recursos argentinos mediante un abrupto y ostensivo endeudamiento, paralelo de la destrucción de toda expresión productiva.


La metodología para lograrlo no nos es desconocida. El gobierno de Javier Milei no pierde oportunidad de señalar agenda, y los medios, las redes y la clase política la siguen en forma automática. El resultado no es solamente eclipsar las gravísimas consecuencias del modelo socioeconómico, sino ratificar la percepción popular de que la clase política vive del Estado y recibe su renta, del ajuste a los sectores vulnerables, incluida la atónita clase media, blanca, progre y metropolitana aferrada a la ilusión de seguir siendo.


Particularmente no creo en la ingenuidad, cuando se trata de política.


Lo que no advierte una oposición sin iniciativas es que devela, con su torpeza impostada, los indicios que confirman una sospecha convertida en imputación por la mayoría del pueblo: si este modelo sigue funcionando, es porque les conviene a ellos. Decía Perón que el olfato del pueblo todo lo huele.


Toda abdicación del Estado, especialmente en materia de políticas sociales, ha sido permitida por la clase política, incluso otorgando los números necesarios en el parlamento. Para eso le alcanza con sacrificar alguno de cada sector en el momento necesario. Si se necesita, el traidor de la semana será un diputado radical, pero en la otra será un senador justicialista, y esto ocurre sin sanción. La mayoría de las expresiones de repudio u objeción de la llamada oposición no pasa de las declaraciones mediáticas o la respuesta pícara (“picante”, le dicen ahora) en las redes.


La certeza del robo desde el Estado es tan fuerte que Milei tiene permiso social para romperlo.


Las instituciones republicanas heredaron en 1983 un Estado corrompido al servicio de la oligarquía local. Pero la administración democrática del Estado no solamente no se atrevió a reconfigurarlo sino que procedió a su desguace. Ese paradigma sólo se interrumpió con la crisis de 2001 y las medidas paliativas de los presidentes Rodríguez Saá, Duhalde y Kirchner consolidadas como políticas públicas por Cristina Fernández. Pero los mecanismos de corrupción dejados por la dictadura, pese a ser moderados en las gestiones mencionadas, se consolidaron y sofisticaron. Y hoy, ya que el gobierno de Milei también lo está aprovechando, los políticos simplemente “dejan hacer”: “siga siga”, diría la jerga futbolística.


No es fácil encontrar ejemplos de corrupción explicita tan elocuentes como el del gobierno de La Libertad Avanza. Nunca había sido tan torpe y explícito, pero también tan eficaz por abdicación de la oposición. Tan inexplicable que el propio FMI, que en la gestión Macri denunció a su Ministro Caputo de endeudamiento ilícito en favor de grupos económico y pidió su remoción como requisito para un nuevo desembolso, se rindió ante su designación por Milei hace más de un año.


Vivimos una farsa económica sumada al relato político. Cada día la Argentina se endeuda mas para sostener una especie, rarísima, de inflación estable con alza del costo de vida. Pero eso es el resultado, no el motivo. El pueblo fue testigo y víctima de la corrupción en el Estado, siempre justificada con motivos políticos adentro de una narrativa particular de cada gobierno. Harto e impotente, el pueblo siente satisfacción ante la ilusión de que la destrucción del Estado (“desde adentro”) ponga fin a los abusos cometidos por aquellos a quienes les dio el voto durante 41 años. Cometidos o permitidos; autores o cómplices, en un esquema en el que con el silencio alcanza.


El proyecto de Milei es transferir los negocios que fueron aprovechados mediante el Estado por distintos políticos, a sus financistas, dueños del sistema de usura internacional. La oligarquía Argentina, los capitanes de la industria y hasta la patria contratista son sus cómplices: sus capitales siempre hicieron negocio con los gobiernos y hace años que forman parte de la elite, así que pueden tranquilamente mudar sus empresas para proveer a nuestro mercado desde el extranjero o cerrar sus fábricas para convertirse en importadores.


La última resistencia y victima fundamental del modelo, el movimiento obrero organizado, se encuentra debilitado frente a la fragmentación social, la pérdida de puestos de trabajo y la ausencia de un proyecto político. De tal modo que el sindicalismo se encuentra en las condiciones anteriores a 1943 ya que su poder y derechos les están siendo negados de facto. Cada sindicato encara su propia lucha, en defensa de sus trabajadores, desconectado de los otros; con sus bases dispuestas a renunciar a sus logros históricos para sostener la mayor parte de sus puestos; con la ilusión de que sea pasajero y con el menor costo posible.


Después de 50 años de funcionamiento ininterrumpido del modelo socioeconómico impuesto por la dictadura de 1976 (moderado en la etapa que mencionamos) Milei se propone ser quien le ponga el moño al paquete de una Argentina de regalo a los mismos poderes mundiales de los que se proclamó independiente hace más de dos siglos.


jueves, 28 de noviembre de 2024

Ideologismo y negocios en tiempos de law fare


 En la década de los 70 los intelectuales más destacados del mundo pensaban (en algunos de los casos temían) que el mundo transitaba sin pausa hacia el socialismo. Pero el sistema no estaba dispuesto a perder frente al idealismo juvenil de la época y motorizó globalmente -fundamentalmente en Latinoamérica- un modelo sangriento financiado porlas oligarquías locales y ejecutado por las fuerzas armadas -acompañadas por políticos cómplices- previa toma de facto del Estado. “Las ideas no se matan”, escribió Sarmiento en la Quebrada de Zonda en su San Juan natal, pero a los idealistas sí. Cayeron la palabra clara y el ejemplo, reemplazados por el relato y la censura. Segada la resistencia el poder fue luego -y en los términos de la democracia burguesa- a por la cultura de masas y así, en el mundo bipolar fueron las izquierdas europeas las primeras en sorprender traicionando sus postulados para fungir como administradoras del ajuste en medio de la crisis económica global. El paradigma social en la Argentina había sido ya derrotado con sangre, pero la caída de la Unión Soviética -después de convertir la más importante revolución de la humanidad en un régimen burocratizado que no ahorró crímenes aberrantes por cometer- sugirió un capitalismo inexorable; contra el que nadie podría. Las organizaciones otrora revolucionarias se rindieron moralmente y adecuaron el materialismo histórico a su contrario: la aceptación del signo de los tiempos. Del mismo modo, las organizaciones populares, influidas fatalmente por el progresismo blanco y metropolitano, pasaron de la protesta a la negociación, de la utopía al posibilismo y de aspirar a la justicia social a militar el mal menor. Sin embargo, la claudicación de los gobiernos populares no alcanzó para calmar la voracidad del capital ni para obtener tan luego su contemplación. No importó el acatamiento irrestricto de la agenda globalista ni el impulso de la fragmentación social desde el Estado para imponer la micropolítica y demoler el sentido universalidad de los derechos. El poder financiero no perdona la moderación en su plan, que significa  el intento de reducir los daños y atajar un número posible de entre los que hace caer. Para castigar a quienes hacen otra cosa, además que lo que se le ordena, ha sofisticado un mecanismo tramposo y de notable eficacia que se llama -como se lo dice en la lengua de ellos- “law fare”. El capitalismo es suficientemente elocuente para corromper a los gobiernos y gobernantes (no sólo a ellos) y se guarda las pruebas que los complican. Sirve para que una imputación falsa sea presentada entre los casos reales y justifique prejuicios ciudadanos y eventuales condenas (que primero son mediáticas).

En la alegoría de la espada, el Rey Demóstenes le explica a su súbdito de Damocles los riesgos del trono sentándolo en él, sobre el cual había hecho instalar primero un enorme filo sólo sostenido por una crin de caballo. Cada gobernante sabe que la estructura de corrupción que hereda (permanente en la Argentina desde la dictadura) es esa espada, pero no se atreve a quitarla. Así se impuso un ineludible paradigma de negociación permanente. 

Por estos días tres temas sensibles tomaron la cúspide de la agenda política desde los medios. La ratificación de la condena contra Cristina Fernandez de Kirchner, el tratamiento de la ley de foja limpia (que impediría la candidatura electoral de personas con condenas habidas por la justicia) y el nombramiento de nuevos jueces en la Corte Suprema. Este último tema incumbe sobre los otros dos y el candidato de la polémica -y de la negociación que confesó la vicepresidenta de Cristina en el PJ y senadora por Catamarca, Lucia Corpacci- es el juez al que el llamado kirchnerismo denunció como símbolo de “law fer” contra Cristina: Ariel Lijo. Aunque la disputa pública sobre estos temas lleva páginas y horas, el resultado acostumbrado de Milei saliéndose con la suya, pese a su paupérrima minoría partidaria en las Cámaras legislativas, revela una realidad que la ciudadanía asume: ninguno gobierna solo.

jueves, 3 de octubre de 2024

Universidad y resistencia: segunda marcha federal

 

Una multitudinaria y federal marcha respaldando a la universidad pública coronó una semana que propinó al gobierno de Javier Milei un azote de realidad, a la que elude con su acostumbrado relato.

Cifras de pobreza e indigencia propias de un país en guerra, encuestas que dan cuenta de una precipitada impopularidad creciente, un acto de relanzamiento de la fuerza oficialista con escasa concurrencia pese al aparato típico de la vieja política montado con el propósito de una épica que resultó caricatura, el discurso torpe de la hermana del presidente y secretaria general de la presidencia seguido por el suyo signado por la impotencia y cargado de insultos y groserías, el fracaso del canje de deuda billonaria en pesos que debió completar con recursos del mentado superávit y hasta el fenómeno de afectar a la baja el rating del programa de la diva televisiva Susana Giménez
durante su participación en nota exclusiva (que volvió a subir luego de esa entrevista) afectaron el humor siempre inestable del autócrata.

Las horas previas a la marcha universitaria dieron cuenta de un verdadero estado de locura dentro del Poder Ejecutivo. La ministra de seguridad Patricia Bullrich denunció la intención de un golpe de Estado para fin de año del que esta marcha sería una acción previa. Anunció medidas especiales en torno de la manifestación que se explicitaron en un verdadero blindaje de un perímetro alrededor del congreso que incluyó cercanías y dificultó el acceso al palco lindante con la Avenida de mayo.

El presidente Milei no quedó atrás con su comunicado oficial en el que ratifica su voluntad de desfinanciar la universidad pública para cumplir con los autores y beneficiarios del saqueo cometido durante la gestión Macri al que el gobierno Fernández dio impunidad. En su texto arremete contra los legisladores que podrían frustrarlo, acusándolos de demagogos y populistas y pretendiendo convencerlos de tratar el tema junto con el proyecto de presupuesto 2025. Del mismo modo, en tono de campaña, fantasea –ese comunicado- un “frente de izquierda populista en defensa de los privilegios de la dirigencia política”, que conformarían CFK, Sergio Massa, Martin Lousteau, Horacio Rodriguez Larreta y Elisa Carrió, presentes en la moviliación.

El apoyo de prácticamente todo el espectro partidario no oficialista de la Argentina a la causa universitaria sugiere un escollo para que el gobierno vuelva a recurrir al soborno de legisladores para un éxito como el logrado al negar un aumento miserable a los jubilados.  Mientras tanto el llamado a diálogo con la CGT -que se reunió en Casa Rosada con el jefe de Gabinete Guillermo Francos- no alcanzó a espantar el fantasma de un tercer paro general de la central obrera con adhesión total del transporte (vuelos incluidos). Este panorama podría ser propicio para el funcionamiento de los mecanismos de contrapeso que la constitución prevé para que la república no consume en autocracia. La política, que es la única en condiciones de ofrecer una alternativa -ya que ni los sindicatos, ni la iglesia, ni la comunidad educativa ni ninguna organización social tienen posibilidad de gobernar ni deliberar en representación del pueblo- se encuentra en este momento en oportunidad de juego con pelota detenida. Veremos a dónde quiere patear.

viernes, 30 de agosto de 2024

Jubilaciones. Del sistema perfecto al robo del Estado.



Al mes siguiente de haber asumido su tercera presidencia -con una mayoria irrepetible, de más del 62% de los votos-, en noviembre de 1973, el Presidente Juan Peron cerró la “semana de la seguridad social” analizando el estado del sistema jubilatorio después del golpe de 1955 y tras casi 18 años de proscripción del peronismo.

“El salario mensual (en 1943, cuando fue secretario de trabajo y previsión) era, -dijo Peron- en término medio, de 30 pesos por mes, y había una gran cantidad de peones del campo argentino que ganaban 10.

O sea, peor que en la época de la esclavitud, porque por lo menos en esos tiempos el amo tenía la obligación de mantener y cuidar al esclavo cuando envejecía.

En cambio a los peones de campo, cuando se ponían viejos los largaban como caballos, para que se murieran en el campo.

No exagero nada si digo que era tal la incuria en este aspecto que no había sino dos o tres cajas que se sostenían mediante el esfuerzo de sus propios componentes, en la Policía y algunos sectores estatales. Los demás quedaban librados a la suerte o a la desgracia de su propio futuro.

Fuimos, poco a poco, -continuó Peron en su discurso- organizando las distintas cajas, incluso las de los industriales y las de los comerciantes que también necesitaban cajas, porque no todos ellos se hacen ricos; algunos se funden y quedan más pobres que nadie.

Se trataba de que existiera una cobertura de los riesgos; de la vejez, de la invalidez y de las enfermedades. Que en la comunidad nadie quedara abandonado a su propia suerte.

No quisimos hacer un sistema previsional estatal, porque yo conocía que estos servicios no suelen ser ni eficaces ni seguros.

Preferimos instituirlos administrados y manejados por las propias fuerzas que habrían de utilizarlos, dejando al Estado libre de una obligación que siempre cumple mal.

De manera que organizamos cajas que se manejaban, se dirigían, se financiaban y se mantenían por sí mismas. Llegamos a crear el Instituto de Reaseguros para esas cajas, para que mediante un fondo común se auxiliaran mutuamente.

Jamás tuvimos el más mínimo inconveniente, y las cajas se capitalizaron de una manera extraordinaria. Fue así posible llegar a un sistema previsional perfecto, del que nada escapó. Desaparecieron los niños y los viejos que pedían limosna; las sociedades se fortalecieron y la asistencia social se montó sobre una cantidad de policlínicos, fueran sindicales, de la Fundación (Eva Peron) o del Estado, que proporcionaron la asistencia social indispensable a todos esos sectores.

Bien, señores. ¿Qué pasó después? -se preguntó-

En 1956 el Estado, acuciado quizá por las necesidades, echó mano de los capitales acumulados en las cajas, se apropió de ellos.

Eso es simplemente un robo, porque el dinero no era del Estado sino de la gente que había formado esas sociedades y organizaciones.

Y naturalmente que, después de ese asalto, los pobres jubilados comenzaron a sufrir las consecuencias de una inflación que no podía paliar ningún salario ni ninguna jubilación.

Y las cajas, que como todas las organizaciones económicas y financieras tienen su límite –el límite está indicado por su capital-, una vez que le sacaron el capital, era inútil que se pretendiera buscarle soluciones de otra manera, y el Estado tuvo que hacerse cargo de todas las prestaciones. Indudablemente, el Estado fue también impotente para eso. Las sirvió mal, tarde y, en fin, con déficit en perjuicio de los jubilados.

Hace poco mas de 15 años el histórico dirigente justicialista Antonio Cafiero señalaba al respecto del sistema jubilatorio creado por Peron en la década del 40: “En menos de una década, la totalidad de la población activa había quedado cubierta. Los fondos en gran medida fueron colocados en títulos públicos de largo plazo. Las cajas creadas funcionaron en forma independiente y dieron un superávit muy elevado. En 1953 una ley nacional confirmó su autarquía. Al año siguiente, el haber jubilatorio empezó a calcularse mediante una escala independiente de los aportes acumulados por cada beneficiario. No se quiso “hacer un sistema previsional estatal”, ni mucho menos se pretendió usar con otros fines los recursos acumulados (…) las cajas de jubilaciones de asalariados tuvieron entre 1950 y 1954 un superávit que rondaba el 4 por ciento del PBI. A partir de 1955 la jubilación media se redujo en un tercio en moneda constante. En 1968 el gobierno de facto (del general Ongania) centralizó la administración de las cajas”, creando un sistema que Peron no llegó a derogar por su muerte. “hacia el final de la década del 80 el haber jubilatorio valía menos de la mitad que en 1975, concluye Cafiero.

En 1994, el presidente Carlos Menem propone un sistema de capitalización pretendiendo emular al de Peron pero absolutamente desnaturalizado, desentendiendo al Estado de la previsión social, pero también a los beneficiarios respecto de sus aportes entregando el sistema a la banca en modo cautivo y excluyente. Los trabajadores pasaron a ser convidados de piedra en la administración del esfuerzo de su trabajo. El estado, entonces, sólo se obligó a las pensionas efectivas de antes del traspaso, por lo que durante su administración no concedió actualizaciones, lo que enardeció a la clase pasiva de la que emergió la mitica dirigente jubilada Norma Pla reclamando aumento frente a la subida en el costo de vida. El problema lo empeoró el gobierno autopercibido progresista de Fernando de la Rua que se atrevió a rebajar el monto del beneficio jubilatorio como el de los aportes privados y los salarios públicos (a los que siguieron los privados también).

Tras la crisis del 2001 con el gobierno de transición de Eduardo Duhalde, en vida del ex presidente Nestor Kirchner y hasta la estatización de los fondos en manos de las AFJP, el estado aportaba más de tres cuartas partes de las jubilaciones privadas. Por esos años se aumentaron los haberes mínimos con recursos públicos y se promovió una ley de movilidad en tanto se incorporaron más de un millón y medio de beneficiarios que estaban fuera del sistema. La tasa de cobertura previsional de personas mayores de 65 años prácticamente se duplicó en tres años y las prestaciones previsionales triplicaron su proporción en el PBI.

Pero la estatización mencionada de esos fondos, a través de la ANSeS replicó la metodología y modelo financiero. Y -aunque con mayor transparencia, planificacion y previsibilidad- postergó la normalización y aniquiló definitivamente la relación entre aporte y prestación. De hecho, se volvió a un sistema de reparto, parecido al de Ongania, con protagonismo del presupuesto nacional y lo que quedaba de las cajas que pasaron a ser compensadoras.

Ya Peron en el '73 reconocía que era imposible restaurar a quienes perdieron con su vida o su calidad de vida lo arrebatado en 1956, pero en estas 4 décadas de recuperación institucional, desde el fin de la última dictadura, tampoco parece haber sido parte del debate el saneamiento del sistema para recuperar su autarquía. Lo que parece inspirar al presidente Milei a aniquilarlo sin piedad. De la peor manera, como dejan claro la represión de las dos últimas manifestaciones de jubilados frente al Congreso y el recorte cruel de asistencia y servicios de la obra social de los pasivos el PAMI.

Si la ciudadanía lo tolera, podrá evaluarse el próximo jueves 12 durante la protesta con movilización que preparan las centrales obreras, conscientes de que se juega no sólo la sobrevida de quienes ya trabajaron toda su vida sino el futuro de los que lleguen a la edad de jubilarse.

Veamos a Perón👇🏾 https://youtu.be/hnkfhX8n1H8?si=NSIgNBQEkRDtqr6v

sábado, 17 de agosto de 2024

DIA DEL NIÑO

 

Cómo llegamos de ser el país que consideraba que "los únicos privilegiados son los niños" a qué sean los pibes la víctima mayoritaria de una crisis creada? 

Hoy es el día del niño, no de la niñez. Los pibes están en peligro si una sociedad los invisibiliza al punto de dejar de nombrarlos.

La niñez es una etapa de la vida en tanto un pibe es una persona. La usinas del pensamiento liberal instalaron la cuña que busca hacerlos invisibles. La palabra expresa el pensamiento y nada que no tenga palabra está en el pensamiento. Es lo que buscan. 

Una falsificación de peronismo consiguió en los 4 años de gobierno de los Fernández pasar de la insoportable cifra de 42% de niños en pobreza, que recibió de Macri, al 70% que dejó a Milei. Hoy un millón y medio de niños se van cada noche a dormir sin cenar en una potencia alimentaria como Argentina, según nos advirtió UNICEF.

Cada niño que sufre por pobre nos grita en la cara la traición a un proyecto de país y la renuncia a un futuro.

En los últimos años nos dividió una grieta que presumía la discusión de un derecho del que emergía, sin pronunciarse, la disputa de deshacerse de ellos antes o luego de nacer. 

El conflicto simple de decidir salvar las vidas de las mujeres que la arriesgaban en abortos clandestinos derivó en cuestiones privadas alrededor del cuerpo. "Mi cuerpo es mío" se impuso a "que ninguna mujer argentina muera a causa del aborto clandestino". Quienes consideraban "vida" al embrión humano eran quienes impulsan la imputabilidad del niño pobre que es llevado al delito por la injuticia social. Necesitamos recuperar la Argentina en la que cada pibe sea bienvenido. No puede hablarse de feminismo si las madres de esos 7 de cada 10 niños pobres no están incluidas. Es mentira que el Estado está presente si los niños no están protegidos y bien alimentados. Si un niño no se alimenta adecuadamente entre el vientre y sus 5 o 6 años jamás alcanzará su plenitud intelectual. Ahí se esconde el propósito perverso del capitalismo para nuestro país rico en recursos desperdiciados o regalados al sistema financiero mundial. Nos han declarado la guerra y arruinando la vida de los más vulnerables. No resistir a eso es rendirse.

Una sociedad que no cuida a sus niños se está suicidando.

@ArielMagirena

miércoles, 14 de agosto de 2024

La mujer, entre el victimismo progre y el protagonismo histórico

 



El feminismo hegemónico terminó su ciclo de apogeo y se deshace de sus banderas sincerando su sumisión al Poder real y su condición de clase. 

Hace unos días, con el caso de la boxeadora XY, hizo propio el criterio de que el sexo hace al género, cuando fundamentó que es mujer "porque" tiene vagina. Ayer escuchamos a una periodista "bien del palo" relativizar semánticamente la consigna "yo te creo",  hablando de priorizar la presunción de inocencia en relación con el caso Fabiola Vs Alberto.

Más vigente que nunca la posición que claramente expresó Evita en "La razón de mi vida" contra las feministas de su época, tan parecidas a las mas famosas de las de la nuestra. 

Todos los derechos que las mujeres lograron en nuestro pais -mucho antes que en el resto del mundo- fueron gracias al peronismo. Cuando observamos que 7 de cada 10 niños argentinos son pobres y no reconocemos que el 100% de sus madres son mujeres (jamás alcanzadas por las politicas de género) es que un pañuelo está tapando nuestros ojos. 

La mujer argentina pasó de protagonista a víctima en sólo medio siglo de nuestra historia, desde el golpe de Estado contra Isabelita -la primera presidente ungida por el voto en el mundo- quien sigue cancelada por el feminismo hegemónico.

La peor violencia contra la mujer es su pobreza y la de sus hijos. Pero eso no forma parte hoy de la agenda feminista en los medios ni en la política. 

La Patria es una mujer golpeada a la que no quieren mirar.

@arielmagirena



jueves, 20 de junio de 2024

20 de junio de 1973. La guerra entre Patria y colonia que se disfrazó de interna

 



El hijo pródigo de la Patria y Padre del Pueblo argentino regresaba definitivamente de su exilio para sellar la continuidad de la revolución que quedó inconclusa mediante el terror y la violencia. Eran días convulsionados en la Argentina y ese retorno significaba la derrota del régimen y el éxito del Pueblo mismo en su resistencia.

La sinarquía internacional no podía permitir el regreso pacifico de Perón y estaba preparada para todo. En los últimos años había patrocinado el enfrentamiento entre hermanos y una fractura que encontraba a izquierdas y derechas en la coincidencia de intentar evitar el tercer gobierno de la más moderna de las alternativas políticas de la historia, la tercera posición justicialista. La única que había demostrado en sólo diez años que una revolución en paz podía convertir un país primarizado y atrasado con niveles insoportables de pobreza y exclusión, en una de las 10 potencias industriales del planeta con, además, la sociedad más justa conocida.

Perón regresaba acompañado de una escolta calificada de representantes de la cultura, el pensamiento, el deporte, el universo del trabajo y de las familias argentinas que lo acompañaron en el vuelo de la aeronave Betelgueuse de Alitalia. La infiltración de las organizaciones políticas, sindicales y culturales y las sectas armadas que se pretendían representantes de la expectativa popular confluyeron en sus acciones por derecha y por izquierda con el propósito explícito de empañar la fiesta del pueblo y el embozado de matar a Perón. La acción se motorizó en cercanías del Aeropuerto de Ezeiza sobre la autopista Ricchieri donde se había montado el palco desde el cual el viejo líder tendría su primer cabildo con su Pueblo. Las facciones que se disputaban la cabecera del acto habían montado cuartel en los alrededores tomando posiciones donde hicieron noche preparando el clima de violencia que coronaria en horas con una balacera que costo decenas de muertos y cientos de heridos en una movilización masiva que se contaba en millones.

Una mirada sensata alrededor de los hechos objetivos interpreta allí la primera acción de la banda terrorista que más adelante se conocería como Triple A y Rodolfo Walsh denunciara como “las tres Armas” (en su carta abierta de 1977).

El avión que traía a Perón debió eludir el aeropuerto internacional y aterrizar en la Base Aérea de Morón salvándole la vida de un atentado posible y previsible.

Los operativos de las facciones que pretendían facturar en nombre de Perón, despreciaban y disputaban la conducción de Perón quien dejó claro en sus declaraciones, de esa noche y del día siguiente, que su compromiso era cumplir con el mandato del pueblo y se equivocaban los que esperaban su favor por algún bando.

"Los peronistas (dijo) tenemos que retornar a la conducción de nuestro movimiento. Ponerlo en marcha y neutralizar a los que pretenden deformarlo de abajo o desde arriba. Nosotros somos justicialistas. Levantamos una bandera tan distante de uno como de otro de los imperialismos dominantes. No creo que haya un argentino que no sepa lo que ello significa. No hay nuevos rótulos que califiquen a nuestra doctrina, ni a nuestra ideología: somos lo que las veinte verdades peronistas dicen”. "Los que ingenuamente piensan que pueden copar nuestro movimiento o tomar el poder que el pueblo ha reconquistado, se equivocan. Ninguna simulación o encubrimiento por ingeniosos que sean, podrán engañar a un pueblo que ha sufrido lo que el nuestro, y que está animado por una firme voluntad de vencer. Por eso, deseo advertir a los que tratan de infiltrarse en los estamentos populares o estatales, que por ese camino van mal. Así aconsejo a todos ellos, tomar el único camino genuinamente nacional: cumplir con nuestro deber de argentinos, sin dobleces ni designios inconfesables. Nadie puede ya escapar a la tremenda experiencia que los años, el dolor y los sacrificios han grabado a fuego en nuestras almas para siempre".

Consciente de los desafíos y de la urgencia; de las fuerzas que confluían en contra del proyecto popular y nacional, y de su propia finitud, Perón ofreció los últimos 8 meses de su vida para alcanzar los últimos hitos en derechos y soberanía que se alcanzaron en la Argentina y entregar al pueblo el poder de tomar las riendas de su futuro en los marcos del Modelo argentino para un Proyecto Nacional. El llamado truncado por el golpe del 76 con el que el justicialismo sobreviviente de la siega de la dictadura tiene una deuda insoportable sin saldar.

@ArielMagirena