jueves, 22 de octubre de 2020

Macri: el Presidente que se fue antes y avisó recién (quién gobierna cuando el presidente no gobierna?)

 


Macri considera que su gobierno, en lo económico, terminó el 11 de agosto de 2019 con el Peso a 45 por Dólar, como si dejar que devaluara a 60, en esos días, no fuese una decisión suya. Alberto consideró sensata la devaluación, en esa oportunidad, convirtiéndose en socio de Macri -o del mercado, si es que Macri ya no gobernaba-.

Según Macri ya no gobernaba cuando su flamante ministro Hernán Lacunza anunció, el 28 de agosto, su propuesta de “reperfilamiento” de la deuda que no era más que el rescate de bonos de próximo vencimiento. Aunque estrenaba una denominación no se trató de otra cosa que el modelo usado en cada crisis de deuda desde Alfonsín hasta nuestros días, que  supo tener otros nombres como Plan Brady, Blindaje o Megacanje.

Alberto tomó el mando el 10 de diciembre sugiriendo, en su discurso, que sabía bien con lo que se encontraba y prometiendo hacer un llamado a suscribir un plan que llamó de Acuerdos Básicos de Solidaridad en la Emergencia del que nunca supimos de qué se trataba ni quiénes lo integrarían.

Atendiendo al tiempo que se tomó conformar las líneas en las estructuras de cada cartera de su gabinete (que se completó avanzada la pandemia covid en 2020) y, también,  que durante el confinamiento obligatorio apagó al Estado y pospuso sin tiempo el plan de gobierno, podríamos decir -en la lógica precedente- que el gobierno de Alberto aun no comenzó (que es prácticamente lo que sostiene el sector liberal-progresista que lo justifica) o que comenzó con la cuarentena, lo que vendría a ser que lo que va de su gobierno sólo fue administrar un fenómeno sanitario que viene perdiendo vigor en todo el mundo pero empeora aquí pese (o debido) a las medidas tomadas.

Podría uno preguntarse quién gobierna, entonces, desde agosto del 19 hasta hoy (o quién gobernó hasta marzo, si creemos que ahí comenzó Alberto).

Lo cierto es que el rumbo económico sigue siendo el mismo que dejó el macrismo -más allá de cuántas veces se haya detenido el nuevo piloto en boxes-.

Por caso:

El acuerdo celebrado por el actual gobierno con los bonistas es otro paso (en el mismo sentido) que sucede al que ejecutó Lacunza (o Macri si es que seguía gobernando).

El cepo al ahorro en dólares evolucionó en contra de los asalariados con capacidad de ahorro y sostiene el mismo propósito de declaró su autor al implementarlo a la salida de su gobierno.

Las paritarias se suspendieron y se reabrieron con techo.

Las tarifas volvieron a liberarse (y se piensa en segmentar a los usuarios).

Los precios no se controlan o se lo hace mediante el mismo programa de precios cuidados del macrismo que pervirtió al homónimo que dejó Cristina.

Se modificó a la baja el modelo de actualización jubilatoria.

Se expandió la limosna social como política de Estado.

Se continuó con la pulverización del poder adquisitivo y se aniquiló la producción en favor de la especulación además de permitir que los mercados devalúen el peso al nivel de la segunda peor moneda del continente (el peso vale menos que la moneda de Haití que es el país más pobre de América).

Se elevaron las cifras de pobreza familiar e infantil a las de un país en guerra o hambruna.

Se duplicó el desempleo (real) heredado.

Se consiguió el fenómeno conocido como “estanflación”, en el que el aumento de los precios más la recesión productiva y del consumo se esconden mediante la trampa de unirlos en una sola estadística de ponderación.

Se privilegia con pauta a los medios hegemónicos de comunicación.

Se rebajaron las retenciones a los agroexportadores.

Se dejó afuera de las empresas y organismos del Estado a la mitad de los despedidos y perseguidos por el  macrismo.

Se profundizó el proceso de pauperización de la llamada “clase media”.

Se sumó a la Argentina al grupo de países que promueven la intervención de organismos extranjeros en Venezuela (mereciendo el mote de "tibio" pronunciado por el mandatario Maduro).

Se subsidia la banca y el seguro haciéndola participe e intermediaria de la política de ingresos y de salud.

Probablemente a quien analice sin tomar partido no le sorprenda la coherencia de esta continuidad ya que el cambio drástico de modelo que dio la Argentina  desde diciembre de 2015 hubiera sido imposible sin la traición al mandato de las urnas de quienes fueron votados por el pueblo para ser oposición (abdicando la mayoría y sirviendo al gobierno de Macri el resto). Más bien la contradicción se manifiesta con todos los gobiernos identificados como peronistas ya que, sin necesidad de adjetivar negativa o positivamente esas gestiones, la característica común fue la de resolver sin dilación la crisis heredada que cada vez ha sido, en lo económico, peor que la anterior.

Ante esta situación el peronismo sin voceros decidió tomar la calle este ultimo 17 de octubre en abierta desobediencia de la orden y los planes de Alberto cuando la idea de inventar una “movilización sin moverse” (convocada en lo audiovisual con el ridículo ofensivo de meter los pies en una palangana)  redundó en fracaso por los mismos motivos por los cuales el mundo rechaza las elecciones electrónicas:  porque pueden ser falsificadas a costa de los autores o corrompidas a pedido de los enemigos.

La movilización que duró todo el día y comenzó con la caravana de los gremios que apoyan a Pablo Moyano como líder de la reunificación de todo el espectro del movimiento obrero organizado, eclipsó toda protesta precedente (virtual, esquinera , balconera o caravana) con una sola identidad, el peronismo, demostrando que, con o sin conducción, es la dueña de la iniciativa política. El mensaje fue ruidoso y elocuente, señalar al gobierno la necesidad de peronismo avisando: “acá estamos, estos somos”. 

El discurso de Fernández (en el acto en el que la ausencia de Cristina volvió invisible la jerarquía de cualquier presencia), evidenció su sorpresa ante la espontánea toma de la calle al decidir ignorarla e insistir en el llamado a un “centro” mentido, refutado por los anónimos que estelarizaron la jornada.  De hecho sus palabras sonaron a las promesas que evitó pronunciar durante la campaña y que ya no sirven siquiera como adelanto para la inminente nueva con miras a las legislativas.

Mientras esto ocurre el Presidente elegido hace un año da permiso a su Ministro Guzmán para que tome las medidas que crea necesarias frente a la corrida del dólar, lo que parece haber provocado lo contrario: otra devaluación de facto en la economía doméstica al que se llama “suba” de la moneda estadounidense. 

En este contexto redunda en las redes la pregunta que denota desesperación e incertidumbre y que visibiliza la interna del campo popular más que la del FdT: “vos qué harías?”

Sin embargo sólo es una provocación, una pregunta retórica, ya que los que ofrecen alternativas son demonizados en el acto con argumentos que no son políticos ni económicos.

“Mejor que decir es hacer” enseñó el único presidente ungido tres veces por el voto popular. Pero peor que no hacer es dejar hacer ya que no ejercer el mando en una crisis es cederlo. Las crisis no se arreglan solas, sino que solas empeoran.  No se puede esperar del mercado ya que el mismo prócer advirtió que “la economía nunca es libre, la manejan las corporaciones para su beneficio o la maneja el estado para el bien común”.  Por eso es sensata la declaración del ex Presidente  Macri cuando confiesa la fecha del fin de su administración. Quién gobierna cuando no gobierna el presidente? Gobierna el mercado.

Es absurdo hoy dirigir los misiles contra la fuerza que recibió hace un año su telegrama de despido. Que se pavoneen ellos en los estudios de los medios que no les sirvieron para ganar las elecciones!  El 17 de octubre han sido reducidos a menos que humo junto con sus protestas y sus pretensiones de oposición. Despertó el actor principal de esta novela que representa la identidad un pueblo desobediente que avisa y que pide.

Y que es leal a quien lo escucha.


@Arielmagirena

 

viernes, 16 de octubre de 2020

El 17 de Octubre, las calles y las palabras - Cuando la Patria se hizo Pueblo

 


75 años después de la gesta popular que representó el nacimiento de la última y más moderna filosofía política de la historia de la humanidad quiero referirme a un puñado de puntos del sencillo e improvisado discurso de Perón al ser liberado por la movilización de casi un millón de trabajadores en un país donde vivían sólo 10 millones. Tal vez deberíamos imaginarnos hoy al diez por ciento del Pueblo en la calle, unos 4 millones y medio, en una movilización como aquella que esa noche Perón caracterizó textualmente como “la verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha a pie durante horas para llegar a pedir a sus funcionarios que cumplan con el deber de respetar a sus auténticos derechos”.

Acababa Perón de pedirle el urgente llamado a elecciones libres al gobierno de la revolución nacionalista que había salvado a la Patria de la “década infame” -cuando la casta política coincidía con la casta oligárquica- para abrir paso a una institucionalidad sin manchas y sería en febrero cuando el proyecto patriótico, antiimperialista y anti oligárquico se estrenara con un triunfo arrollador.

El contexto nacional no podía ser peor: el granero del mundo tenía al 90 % de su población en pobreza mientras sus recursos económicos mantenían los privilegios de 1000 familias terratenientes. El internacional lo superaba: el mundo estaba en crisis global, con Eurasia y oriente reducidos a escombros, con decenas de millones de muertos y mutilados, con las economías locales destruidas, con el principal mercado de nuestros granos en recesión, como resultado de la 2da guerra mundial. Compararlo con lo que hoy consideramos una catástrofe global es una falta atroz de respeto a la inteligencia y a las víctimas de entonces. En ese contexto la Argentina peronista pasó de producir de porotos al desarrollo nuclear para la paz, de exportadora de piensos a fabricar aviones, barcos y locomotoras, de la mayoría popular en emergencia a la sociedad más justa conocida.

La movilización popular, durante los años que gobernó perón, jamás fue para reclamar y sí para celebrar y, aunque el tiempo es más largo para los que sufren, se consagró en una década la segunda epopeya histórica después del sueño libertario. “Era octubre y parecía mayo” Lo describió el poeta Leopoldo Marechal.

Perón era el estratega de la causa popular. Se había formado y había trabajado para el propósito emancipatorio inconcluso de mayo de 1810. Por eso era consciente, en el medio de la sorpresa de los acontecimientos de octubre, del papel que le tocaba asumir en la etapa social de la misma revolución. Lo expone en otro tramo de su discurso cuando advierte: “esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la madre tierra, al que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la patria, el mismo que en esta histórica plaza pidió frente al Cabildo que se respetara su voluntad y su derecho”.

Reconoce y acata la voluntad de los trabajadores de ungirlo su líder. Entonces abre el espectro del frente patriótico, en ese mismo diálogo con la masa, en la honra de ser soldado, patriota y trabajador. Aunque también era ejemplo.

“el renacimiento de una conciencia de los trabajadores, es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Nación -dice- amar a la patria no es amar sus campos y sus casas, sino amar a nuestros hermanos”.

Por fin y por primera vez la Patria es nosotros.

Donde estuvo?, preguntaban los obreros y Perón elude porque los hombres son sus circunstancias y sabía que muchos de sus camaradas de armas que formaban parte del gobierno que había cumplido su cometido histórico, incluso inconscientemente cuando lo llevaron a prisión para que fuera rescatado por los que no traicionan ni malpagan, serían sus aliados en el nacimiento de la nueva Argentina. “Desde esta hora, que será histórica para la República, que sea el coronel Perón el vínculo de unión -afirma. Y agrega- que sea esta unión eterna e infinita para que este pueblo crezca en esa unidad espiritual de las verdaderas y auténticas fuerzas de la nacionalidad y del orden; que esa unidad sea indestructible e infinita para que nuestro pueblo no solamente posea la felicidad, sino también sepa defenderla dignamente".

Por primera y única vez, una proclama política y revolucionaria se da un propósito tan trascendente que es lo que da sentido a vivir. Ser felices.

El 16 de octubre de 1945 no existía el peronismo. O existía pero no se decidía a llamarse así. Lo habían anunciado los jóvenes de Forja que advertían de una Nueva Argentina que pujaba por nacer, a la que reconocieron en cuanto la vieron y a la que se sumaron para construir. Pero el día antes al 17 de octubre, cuando los delegados dudaban y la conducción obrera declaraba para el 18 un paro por la liberación del Coronel y secretario de trabajo y previsión -que se rumoraba confinado en la isla Martin García- la identidad y bandera tenía el nombre de una persona, no de un movimiento y mucho menos de un partido. Sobre todo porque la mayoría ya lo tenía! El movimiento obrero organizado estaba compuesto y dirigido por comunistas, socialistas y anarquistas. Peronistas se hicieron ese día.

“yo te daré, te daré niña hermosa, te daré una cosa, una cosa que empieza con P”, amenazaba impúdica y soez la multitud en marcha cerrando el canto en modo contundente gritando: Perón.  Ese apellido significaba explícitamente el proyecto revolucionario y el frente popular para quienes no eran precisamente analfabetos políticos. A lo sumo, alguno no sabría leer…letras. Pero para consigna no necesitaban más y las pancartas no decían otra cosa: Queremos a Perón.

Meses después el programa de gobierno sería el que pedían las calles y las paredes. Todo lo que esbozaba el discurso de ese día y que se convertiría en una doctrina simple, patriótica y humanista sintetizada en 3 banderas blindadas y excluyentes: Justicia social, soberanía política e independencia económica. Los ejes para cumplir la promesa de Perón en el consejo que corona su discurso: “Trabajadores: únanse; sean hoy más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa tierra la unidad de todos los argentinos. Diariamente iremos incorporando a esta enorme masa en movimiento a todos los díscolos y descontentos para que, juntos con nosotros se confundan en esta masa hermosa y patriota que constituyen ustedes”.

Esa noche Perón recibió de la energía del pueblo en la calle la fuerza y la inspiración para el desafío que encararon juntos: construir el movimiento de masas más grande de la historia de occidente, llevarlo sin sangre al gobierno e institucionalizarlo en una constitución revolucionaria que alienta el desarrollo individual en una comunidad organizada con eje en el bien común. Tan simple que tiene rima sonante y consonante en la mítica marcha que sigue siendo hoy un grito de rebeldía y pone nerviosos a ciertos dirigentes: "Todos unidos triunfaremos (...) "Combatiendo al capital" (...) "Para que reine en el pueblo el amor y la igualdad".

Eso que una vez fue realidad efectiva y que recuperaremos volviendo a Perón. El que nos espera en el futuro si nos atrevemos a ir a él. 

@Ariel Magirena

(ilustración: Mural de la artista Angeles Crovetto)

lunes, 14 de septiembre de 2020

Sindicalización policíal: permiso para el desacato y abdicación de la política

Te imaginás una asamblea de policías durante un enfrentamiento con una banda de narcos? 

Te imaginás que un poli llame a su delegado antes de realizar una detención in fraganti?

La sindicalización de los cuerpos armados es un delirio liberal-progre que no tiene sentido ni razón. Las fuerzas armadas y de seguridad necesitan estar permanentemente en servicio y alerta. La guerra (incluso contra el delito en el caso de la seguridad ciudadana) no tiene horarios ni francos (aunque tiene momentos de descanso de tropa). Fuera de su horario e incluso luego de su retiro (salvo que fuese exonerado por algún delito) un oficial o agente no pierde jamás estado policial. Ha sido formado y armado para eso y por eso debe ser remunerado actualizado en su capacitación y cuidado además de exigido. Es su obligación portar su arma todo el tiempo atento a cualquier incidente que lo requiera en sus funciones. 

Nadie obliga a un ciudadano determinado a ser policía -su ingreso al servicio ha sido voluntario- y durante su formación fueron probados su temple y su capacidad (eso es, o debe ser, custodiado y garantizado por el Estado). El sentido de la exigencia en la escuela de policía es que egresen los que la superan y son capaces de actos altruistas hasta el grado de entregar la vida. 

No tiene derecho a la duda: la eficacia de una fuerza es la obediencia al canal de mando sobre el cual está la Constitución. Ese contrato es irrompible y tiene como límite la Ley. Del mismo modo, las responsabilidades son más graves cuanto mayor el grado jerárquico. La acción de un policía en funciones es punible a su superioridad por cuanto su desacato es condenado con rigor. Un agente armado por el Estado es un servidor, por lo que TODOS sus problemas deben ser resueltos por el Estado a través de su superioridad. Si esa superioridad es impotente o carece de habilidad o autoridad debe ser removida hasta el nivel que fuera. 

La sindicalización, aparece aquí como el modo cómodo de eludir el control adentro de una fuerza infectada por delincuentes que manchan su uniforme y que, en mas casos que un fenómeno, se corrompen en favor de la política. Alentarla es agregarle al policía el trabajo de organizarse para defenderse de su patrón, que es nadie menos que el Estado. Es naturalizar que el Estado lo abandone. 

EL PELIGRO

Un grupo armado que abdica de sus funciones -que son aquellas por las cuales el Estado le confía el monopolio de las armas- es una amenaza; pero nadie con responsabilidad e inteligencia cometería el desatino de entrenar un mastín con el fin de proteger la seguridad de su hogar para luego dejarlo sin alimento, si no quiere que la fiera un día le coma uno de sus hijos!   Dijo Sun Tsu: “Mira por tus soldados como miras por un recién nacido; así estarán dispuestos a seguirte hasta los valles más profundos” y también dijo que “un general que termina temiendo a sus soldados es el colmo de la ineptitud”.

Puede el Estado, entonces, armar a un ciudadano y someterlo a él y su familia a vivir en la pobreza, con un salario que no alcanza a los dos tercios de la canasta básica?  

La responsabilidad también es institucional y recae sobre los gobernantes -quienes sean- aun si la deuda fuera heredada ya que tampoco a nadie se obliga a una candidatura.  

Quiere la clase política -que se otorga los sueldos a si misma desde cada Poder de la República- resolver el tema salarial de la policía de una vez? Si así fuera ya existiría una ley, decreto o fallo que enganchara el escalafón policial al de alguna estructura existente de interés de la política para que cuando los políticos se aumentan los ingresos se los estén también dando a ellos. Lo mismo ocurriría con médicos o docentes y demás declarados "esenciales" pero a los que pretenden contentar con aplausos. Y qué decir de todos los ciudadanos de clase activa sometidos al fraude laboral o el desempleo por abdicación de quienes reciben su paga por (supuestamente) su trabajo de garantizar los derechos constitucionales!

Claro. "Estamos en crisis", como siempre. Pero: Quién establece las prioridades y pospone la igualdad de posibilidades? La pregunta no es retórica: creemos que son aquellos a los que votamos en cada elección, pero nunca supe de alguno que se hiciera cargo o al menos, conociendo desde adentro (el lugar donde lo llevó el voto) denunciara por qué no se cumplen las promesas de campaña. 

Por qué sólo conozco el caso ÚNICO del mítico diputado peronista (fundador del Grupo de los 8) José "Conde" Ramos de brindar una asamblea de rendición de cuentas de su trabajo en el Congreso cuando estaba por terminar su mandato sin aspirar a renovar su banca? 

La contradicción fundante, patente en esta crisis que se expresó en estos días en la revuelta policial, es la de los gobiernos con la Constitución. Cuando en 1957 la dictadura proscribió la legítima Constitución de 1949 se vio obligada a resumir (por la presión social y sindical) los derechos laborales y sociales alcanzados en 10 años de gobierno de Perón, para incluirlos en el Artículo 14 bis del facto con el que la reemplazaron. Sin embargo ningún gobierno, a excepción del peronismo del 73 al 76, se ocupó de promover su cumplimiento, al punto de que la de 1994 (reforma del texto de la dictadura censurando la legítima Constitución) lo repitió como verdadera letra muerta. Su incumplimiento implica la eterna traición de los gobernantes al momento de jurarle fidelidad. 

En una Nación que no garantiza los derechos que señala su Carta Magna el Estado es una falsificación. 

Padecemos hoy los resultados de la traición de quienes juran sobre ella “constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad”, que señala su preámbulo, pero que con sus actos y gestión nos dividen como Nación, consagran la impunidad, promueven el enfrentamiento entre compatriotas, nos dejan indefensos frente a intereses extranjeros y someten a la arbitrariedad del poder económico.

“Nadie se realiza en una sociedad que no se realiza” dijo el único argentino elegido por el Pueblo tres veces para conducirlo. Si no nos atrevemos a exigir y a construir una Nación para todos no habrá Nación para nadie. 

(@ArielMagirena)

sábado, 29 de agosto de 2020

Sociedad del trabajo y cultura de derechos (Para el fin del desempleo, la desfinanciación del Estado y la ofensa de la limosna)

 


"Para el capitalismo la renta nacional es producto del capital y pertenece ineludiblemente a los capitalistas. El colectivismo cree que la renta nacional es producto del trabajo común y pertenece al Estado, porque el Estado es propietario total y absoluto del capital y del trabajo. La doctrina peronista sostiene que la renta del país es producto del trabajo y pertenece por lo tanto a los trabajadores que la producen."   (Presidente Juan Perón 2 de mayo de 1950. Inauguración del período de sesiones ordinarias del Parlamento Nacional)  

El empleo informal en nuestro país es uno de los flagelos que consiguen profundizar la pobreza y desfinanciar al sistema jubilatorio, de salud y de seguridad de los trabajadores. Para eliminarlo y promover la creación de empleo genuino se hace necesaria la creación -integrada al esquema del Ministerio de Trabajo- de una Agencia Única Nacional de Empleo que establezca con el DNI el registro de la situación laboral y social aprovechando las herramientas tecnológicas disponibles. 

Cada emprendimiento que demande mano de obra o servicio lo hará obligatoriamente a mediante la AÚNE a través de las filiales locales; y en caso de oferta directa dará inscripción formal, aun en los casos de período de prueba o de empleo estacional o eventual.

El registro permitirá que cunda la alarma digital en los casos de situación irregular -como la falta de movimientos de su cuenta sueldo- y envíe automáticamente un llamado a regularización al CUIT del empleador o CUIL del trabajador cuya falta de respuesta llevará de oficio a una inspección en la empresa y el domicilio particular del empleado para esclarecerla, resolverla, mediar o interponer una medida cautelar en caso de conflicto que afecte el derecho al trabajo y al sustento. El Estado sabrá siempre si un argentino está desocupado y sabrá quién es.

Siendo el horizonte alcanzar el desempleo cero y considerando al trabajo como derecho inalienable y articulador social, la AÚNE ponderará las capacidades y restricciones para tareas en todos los casos y propenderá a ubicar y dar formación a cada trabajador en el sentido de que “en la Argentina cada quien debe producir por lo menos lo que consume” como aporte al desarrollo productivo y la justicia social.

Cada ciudadano que llegue a la mayoría de edad y no acredite incapacidad para toda tarea estará automáticamente inscripto para gozar de los derechos que la Constitución garantiza a todos los trabajadores. Ninguno quedará fuera de la mira ni sin sus derechos (y obligaciones).

Desde el momento de su creación, la AÚNE recibirá del Registro Nacional de las Personas los mismos datos que provee a la autoridad electoral para revisar la situación laboral o social actualizada de los empadronados. Esta política terminará con toda discriminación naturalizada en los “cupos” que estigmatizan a los trabajadores según sus condiciones con la arbitrariedad de un modelo hegemónico fragmentador que clasifica en lugar de resolver. Del mismo modo liquidará el negocio detrás de la desocupación y la pobreza que contamina y distrae la función legítima y estratégica de las Organizaciones Libres del Pueblo hoy convertidas en virtuales clubes de mendigos.

En modo paralelo se promoverá una Ley de responsabilidad social empresaria y se consolidarán convenios entre los sindicatos por rama y el Ministerio de Trabajo para vigilar el cumplimiento de los convenios colectivos como de las normas de seguridad, salud e higiene en el ámbito laboral.

La realidad argentina, desde la última dictadura oligárquica y antinacional, llevó a una inaceptable naturalización del desempleo basada en la crisis del empleo en el mundo capitalista, lo que colisiona frontalmente con el modelo justicialista. 

Aceptar como categoría el desempleo equivale a aceptar el hambre, la pobreza o la discriminación. Por eso en la administración del Estado el Justicialismo tiene históricamente la temática del trabajo abordada con rango de Ministerio como la temática social asociada al bienestar y en otra cartera de la misma jerarquía.

Un desocupado es un trabajador desperdiciado al que el egoísmo del sistema roba su condición y con ella su dignidad.

“Cómo puede ser que en nuestro país, donde todo está por hacerse, haya desocupación?”, se preguntaba Juan Perón en 1972 ante la cámara de Octavio Gettino y Fernando Solanas consultado durante su exilio y proscripción.

El justicialismo aborda el desempleo como un fenómeno de la voracidad de las sociedades de consumo (que Perón calificaba como “del despilfarro”) por la extremación de ganancias que pretende el capitalismo salvaje que denuncia el Papa Francisco y se ejecuta mediante la explotación de los trabajadores. En ese sentido el Estado se ofrece como promotor del empleo, del desarrollo productivo y del bienestar social como el demandante mayor de productos y servicios. La decisión política de compra local, compra nacional y compra a cooperativas activa la creación de empresas privadas y de economía social.

La asunción de la responsabilidad del Estado en la generación del empleo es más importante que cualquier medida paliativa que se intentó, incluyendo las que permanecen vigentes. Crédito fiscal, préstamos subsidiados, aportes para el pago de haberes, planes de fomento y asistencia dejarán de ser parches para crisis de  coyuntura que nunca terminan y se convertirán en políticas activas para el desarrollo productivo en base a estrategias que atiendan al consumo básico de la población y la capacidad adquisitiva del salario con miras a equipararlo con el valor mundial del trabajo. Medidas que son clave al momento de recuperar la cultura de derechos que alguna vez inauguró el peronismo y de la que apenas sobreviven sus jirones.

Ningún gobierno puede verse ni considerarse hoy sorprendido por los ataques del mercado. Formación abusiva de precios, acaparamiento, desabastecimiento, monopolio, cartelización, especulación, evasión y otras maniobras terroristas que pretenden poner al mercado por encima de los derechos humanos son inocultables a los ojos de los trabajadores. Somos los trabajadores los que sabemos dónde está la mercadería escondida, cuánto cuesta producirla y si hay maniobras de vaciamiento o algún mecanismo de fraude cometido por su patronal. Por eso la sociedad entre el gobierno, la fuerza de trabajo y la producción debe ser virtuosa, justa y transparente entendiendo por fin que no es la riqueza la que genera trabajo sino el trabajo el que genera riqueza.

@Arielmagirena


Sociedad del trabajo y cultura de derechos (Para el fin del desempleo, la desfinanciación del Estado y la ofensa de la limosna)|Por Ariel Magirena – NCN


martes, 4 de agosto de 2020

DEUDA EXTERNA. épica de la rendición

3 grupos administradores de los saqueadores de la Argentina celebraron esta madrugada el acuerdo sobre la deuda externa que garantiza la impunidad de sus administrados y la continuidad de la metodología de robo del capitalismo central y sus socios locales a nuestro país mediante fraude y fuga. Argentina acaba de renunciar a investigar y a repudiar la deuda odiosa y permite al gobierno pasado volver a ser alternativa electoral para un eventual nuevo gobierno en una carrera que encabeza el "amigo" Horacio Rodríguez Larreta. El rescate de bonos y recambio por nueva deuda aniquila la trazabilidad y compromete al actual gobierno. Sus tenedores de convierten en anónimos y los delitos son indultados de facto. La clase política argentina es socia del saqueo, por eso todo el espectro se apresura a aplaudir el nuevo sometimiento voluntario sobre el cual el Pueblo no fue consultado y resultará víctima por generaciones. Pero, además, la Argentina está cometiendo un papelón internacional al proceder exactamente en contrario de la posición propia con la que consiguió en la ONU un repudio internacional de la mayoría de los países del mundo contra los fondos buitre y los mecanismos de fraude sobre las deudas soberanas, luego de una histórica presentación de la ex primera mandataria Cristina Fernandez.
@arielmagirena

domingo, 2 de agosto de 2020

LA RENTA UNIVERSAL Y EL FIN DEL TRABAJO





Para terminar con el "costo laboral" terminarán con el trabajo. 
Los foros y las fundaciones "humanistas" que financian la reducción poblacional y la fragmentación social alientan en el mundo la "renta básica universal" para la subsistencia de los que no forman parte del plan de la etapa superior del capitalismo. De ese modo limitarán la protesta y solventarán a los sobrevivientes mansos mientras la humanidad llega al mínimo ideal. 
En la Argentina un progresismo extraviado de la realidad de un país precarizado y tecnológicamente atrasado aduce que es la salida adecuada frente a la destrucción del empleo que genera la automatización de los procesos productivos y que permitirá contener a la vieja generación incapaz de incorporarse al trabajo digital. 
Viven en un universo paralelo. 
No nos sorprende que el cristinismo secunde hoy propuestas instaladas por el macrismo durante su mandato. Como cuando alentó la campaña "Ni una Menos" y la Ley de aborto (demostrando que la "grieta" es falsa y son socios en la agenda) fue Mauricio Macri el que introdujo el debate durante su gobierno. Naturalmente su condición de clase imaginó una renta con contraprestaciones soñando que serviría a los suyos para tomar mano de obra eventual que estaría pagada por el Estado. El ajuste brutal del macrismo aniquiló el empleo y el salario pero, habiéndolo consumado por encima de lo que exigía el FMI, el progresismo le rinde mucho mejor al capitalismo financiero ya que le sobran recursos intelectuales para justificar cualquier cosa: ayer victimas, hoy son maestros de la "posverdad".  
Por encima de eso se encuentra el acuerdo que le permitió dominar la estructura del Partido Justicialista y mantiene quietos a los principales sindicatos y al peronismo, oportuna y generosamente infectado de micropolítica y marketing.
Una sola clase social hegemoniza la política en nuestro país y el resultado es que la agenda que abarca todo el espectro electoral tiene eje en reivindicaciones micro y de sector que niehan las de interés social. A esta altura no les importa que el Estado emita y empeore la inflación y AF se resiste apenas a que todo le estalle en las manos.
Para consumar con éxito su cometido de aniquilar todo lo que queda en la memoria y el corazon del Pueblo de un proyecto de país necesitan terminar con la cultura de derechos y alentar la del ego. La sociedad liquida ha creado al ser liquido y a ese se dedica el marketing político hoy. Nadie se desarrolla en una sociedad que no se desarrolla. 
El resultado en los individuos es furia, desaliento y frustración. 
Incapaz de dar respuestas a la sociedad el gobierno propone la rendición moral. En la frustración el individuo sucumbe a la duda del propio ser y para eso está la ideología de la fragmentación que le da tetas a un señor con conflictos de identidad sexual pero le niega carne a la dieta de los niños. 
Una sociedad que viola sus prioridades sociales revela su degradación moral. Una sociedad moralmente rendida no se organiza ni vence.
La cultura del trabajo es el ultimo frente de resistencia de un pueblo digno.
Una renta universal se convertirá en el fin de las paritarias y del empleo registrado e instalará una cultura antitrabajo que reforzará la "grieta". Ese ingreso será el verdadero salario básico y el ariete con el que derrumbarán por fin los derechos laborales. Los que habitamos suelo argentino seremos extorsionados a aceptar migajas como sueldo ya que las patronales calcularán que ese monto ya está en el bolsillo familiar y el trabajador no denunciará la vileza para no quedarse sin nada. Es plan, El "individuo"  decidirá someterse voluntariamente al abuso y garantizará la miseria al colectivo que, además, verá caer la capacidad adquisitiva de la limosna estatal como ocurre ya con las asignaciones y las jubilaciones, aún peor que sobre los salarios que son defendidos (mal que bien) por los sindicatos. 
La precarización de facto también destruirá la organización sindical al vaciarla de afiliados y aportantes como ocurrió durante la década de los '90 con burocracias siempre listas para el negocio corto.
"No puede haber desocupación  en un país donde todo está por hacerse" dijo Perón en 1972. Podríamos ir por un plan de desarrollo económico sostenido en el trabajo, por la planificación y por pleno empleo pero nos proponen elegir la sepultura que nos tiene destinada el proyecto colonial. La clase política y la élite intelectual nos están tendiendo una trampa.
Démosle una mala noticia

@Arielmagirena

sábado, 25 de julio de 2020

PERONISMO O SOCIALDEMOCRACIA. (Qué se votó en octubre?)



Hasta el fraude al electorado de 1989, existía el compromiso de los partidos de ofrecer su plataforma de gobierno.
Impune la mentira de entonces ya todos aceptaron, para lo sucesivo, el nuevo juego.
En ese juego salió airoso Néstor Kirchner quien había sido suficientemente claro durante el alianzato al fustigar por igual al gobierno progresista como a su antecesor.
Su plataforma se hizo explícita, si, el 25 de mayo de 2003 en su discurso de asunción que se resume en dos claves: "vengo a proponerles un sueño" y "no voy a dejar mis convicciones en la puerta de la Casa Rosada".
La política parecía resucitar de mano de su prédica y acción dejando claro una propuesta implícita que logró, luego, otros 2 triunfos presidenciales al peronismo.
En 2015, cuando debió volver la oferta de un proyecto, el marketing seguía liderando y el mensaje de Scioli no pudo contra la estrategia infantil de ocultar al candidato para exponer al contrincante.
El delirio circulante de "perder para volver" eligió negarlo bajo la consigna difusa de que "el candidato es el proyecto" y una verdadera campaña de imposición de marca del contrincante, en otras como "mi límite es Macri" o la más ingenua y penetrante, "Macri no", que unió a todo el espectro progresista y liberal contra "el continuador" de Cristina.
Si a eso sumamos la nula voluntad de discutir la sospechosa diferencia en torno de 300mil votos, la maniobra parece haber cerrado a gusto.
Macri, sin embargo, se ocupó de presentar plataforma a priori: "vamos a continuar todo lo bueno" o "ajustar sería lo peor" y "volver al FMI sería una locura". Para confesar luego, en sintonía con el primer falsario, que "si decía lo que iba a hacer me iban a tratar de loco".
Lo cierto es que 2019 encontraba un gobierno en retiro y una alternativa débil por el hecho de que la principal candidata posible venía de perder por el rechazo  que concita en el electorado. Así la estratega de 3 derrotas consecutivas decidió eludir el llamado militante a discutir un plan de salvación patriótico y destruyó las internas al nombrar un personaje desprestigiado y sin antecedente electoral por delante de su propia candidatura. -candidato que, además, había claramente confesado su bando en declaraciones firmadas y acciones políticas irrefutables como declararla traidora y acusarla de buscar la impunidad de un acto terrorista-
Así Fernández fue el candidato de "todes" (neologismo que no significa "todos" pero tampoco significa "ninguno") que debió, pero eludió, pronunciar el plan de gobierno.
Su estrategia fue eficaz al momento de las PASO en las que sacó 21 puntos de diferencia a su rival pero fracasó en las definitivas que terminó ganando "preguntando la hora al referi" con un repunte del perdedor de 2 de cada 3 votos.
Fernández perdió las oportunidades de su asunción y de la Apertura de Sesiones parlamentarias para presentar plan de gobierno y a casi 8 meses de su mandato sigue improvisando, lo que sugiere que no lo tiene.
En medio de una crisis mundial provocada por un virus y a las puertas de una negociación por el blanqueo del saqueo al Estado que se pretende llamar deuda, está también en el filo de ser el tercer fraude al electorado si es que no tiene plan o si su plan no es peronista. Lamentablemente, en el momento actual de obsecuencia y de negación del diálogo interno el costo no lo pagaría él sino el peronismo si los peronistas no somos capaces de advertirles, a él y al Pueblo, que el camino que no lleva a la salvación lleva al infierno.

@Arielmagirena