Mostrando entradas con la etiqueta Planes sociales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Planes sociales. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de febrero de 2023

ODIOlogía de género e impunidad

 


Bajo el paraguas perverso de la agenda globalista crearon el monstruo de la ODIOlogía de género, al que pocos de le atreven: el arma definitiva para la eliminación de la mujer soberana de sus derechos.


El feminismo hegemónico (que es hegemónico pero de ninguna manera feminista) ha instalado el odio al varón y la idea de "patriarcado" para negar la evolución social del género humano (el único género que nos identifica y al que pertenecemos tanto varones como mujeres).


Ha degradado a límites mínimos la complejidad de ser mujer. La pareja (par) que completa con el varón no tiene, en esta ideología del odio, ninguna característica ni valor que la represente: ser mujer es tan fácil como pintarse los labios o usar falda y declararse tal con complicidad del Estado liberal. 


Cualquiera disputa el lugar superior y el rol insustituible que tenía la mujer desde que existe nuestra especie. De tal manera que un varón travestido u operado compite con ellas en todos los órdenes y con privilegios especiales: son varones (machos de la especie, según la biología) los que se dividen con ellas los cupos femeninos.


Paralelamente se invita a la mujer a considerar su condición biológica como una maldicion. 

Todo protagonismo femenino se alcanza con preeminencia desde el rol de víctimas. Se extingue la figura heróica en la mujer para reducirla a una discapacitada que no ES sin la ayuda del Estado.


Mientras tanto se promueve la incertidumbre del ser (que soy? Que me "siento" o "autopercibo"?) Y destruye (o relativiza) todos los recursos de reproducción que la humanidad desarrolló en miles de años de evolución para subsistir como tal. 


La relativización (y hasta el ataque) contra la seducción, la belleza, los talentos, el cortejo, las tradiciones, la familia y la maternidad es el motor que busca una mujer fea, masculinizada, enferma o sucia que reivindique tales condiciones (que la destruyen emocional y fisiológicamente) como derecho... y las impone por la fuerza.


Hay mujeres que renuncian a eso con lo que también renuncian a su inteligencia y capacidad de ponderación. Hay hombres que por falta de virtud acatan el juego fácil de ser cómplices de este verdadero femicidio (el genocidio ontológico de la mujer).


El plan busca frenar la reproducción humana para el beneficio de los que están destruyendo el mundo porque lo consideran suyo. En ese sentido hasta fueron capaces de crear un socialismo relativista en el cual la propiedad privada no tiene valor para los individuos mientras las corporaciones (dominadas por individuos de una casta mínima) siguen apropiándose de todo (y todo es explícitamente todo).


El resultado es el fenómeno mundial del filicidio. Toda una corriente contra la reproducción que es hija de la negación explicita de los niños para permiso de su sometimiento y abuso. En Argentina 3 de cada 4 niños del conurbano más rico del país son pobres y están sub o mal alimentados (lo que conlleva déficit intelectual,  problemas de salud de todo tipo y afectación emocional y degradación moral). Toda una campaña anti niños que toma superficie en fenómenos que sorprenden e indignan.

 

Una sociedad que no cuida a sus niños se suicida. 

El mensaje de un gobierno que "ajusta" en perjuicio de niños y ancianos (7 de cada 10 viven en la pobreza) y beneficio explícito de la clase más poderosa (los ricos de han enriquecido en esta crisis inducida) impacta en las mentes débiles con resultados demoledores.


Que autoridad tiene un Estado filicida para juzgar desde la institución del Poder Judicial a madres que matan a sus hijos  (como la de Lucio en complicidad de su novia)?


A través de ideología y medios de comunicación buscan y consiguen la confusión y el caos. Así, culpar a las feministas de un asesinato aberrante luego de tortura y vejación contra un niño adquiere la misma categoría que culpar al "patriarcado" de las violaciones y femicidios. 


El relativismo "progresista" es la ideología de la impunidad. Cuando los autores de las aberraciones más groseras contra seres humanos son figuras abstractas (feminismo, patriarcado, mercado...) se dicta la impunidad de sus autores reales que son individuos de carne y hueso, con identidad y susceptibles de ser condenados (no puede ir preso el patriarcado pero SI el varón que asesinó. No puede ir preso el Estado pero si los gobernantes que administran contra la mayoría).


Es probable que el proyecto transhumanista de fondo finalmente extinga a la especie humana en favor de híbridos biotecnológicos en un futuro inminente. Es probable que toda resistencia sea fútil (como rezaba la admonición de la especie "Borg" en la fantasía Star Trek). Pero todavía nos queda la posibilidad de disfrutar el amor y la belleza como nuestras últimas veleidades; experimentando aquello que alguna vez nos diera felicidad o acaso simplemente alegrías (pareja, familia, comunidad, solidaridad, amistad, arte, nuestro propio universo simbólico... ) mientras observamos con angustia la demolición de nuestros sueños en favor de la pesadilla que nos proponen.  


Aún así, es nuestra la decisión de resistir o alentar el modelo que se construye delante de nuestros ojos.

(Ariel Magirena)

sábado, 29 de agosto de 2020

Sociedad del trabajo y cultura de derechos (Para el fin del desempleo, la desfinanciación del Estado y la ofensa de la limosna)

 


"Para el capitalismo la renta nacional es producto del capital y pertenece ineludiblemente a los capitalistas. El colectivismo cree que la renta nacional es producto del trabajo común y pertenece al Estado, porque el Estado es propietario total y absoluto del capital y del trabajo. La doctrina peronista sostiene que la renta del país es producto del trabajo y pertenece por lo tanto a los trabajadores que la producen."   (Presidente Juan Perón 2 de mayo de 1950. Inauguración del período de sesiones ordinarias del Parlamento Nacional)  

El empleo informal en nuestro país es uno de los flagelos que consiguen profundizar la pobreza y desfinanciar al sistema jubilatorio, de salud y de seguridad de los trabajadores. Para eliminarlo y promover la creación de empleo genuino se hace necesaria la creación -integrada al esquema del Ministerio de Trabajo- de una Agencia Única Nacional de Empleo que establezca con el DNI el registro de la situación laboral y social aprovechando las herramientas tecnológicas disponibles. 

Cada emprendimiento que demande mano de obra o servicio lo hará obligatoriamente a mediante la AÚNE a través de las filiales locales; y en caso de oferta directa dará inscripción formal, aun en los casos de período de prueba o de empleo estacional o eventual.

El registro permitirá que cunda la alarma digital en los casos de situación irregular -como la falta de movimientos de su cuenta sueldo- y envíe automáticamente un llamado a regularización al CUIT del empleador o CUIL del trabajador cuya falta de respuesta llevará de oficio a una inspección en la empresa y el domicilio particular del empleado para esclarecerla, resolverla, mediar o interponer una medida cautelar en caso de conflicto que afecte el derecho al trabajo y al sustento. El Estado sabrá siempre si un argentino está desocupado y sabrá quién es.

Siendo el horizonte alcanzar el desempleo cero y considerando al trabajo como derecho inalienable y articulador social, la AÚNE ponderará las capacidades y restricciones para tareas en todos los casos y propenderá a ubicar y dar formación a cada trabajador en el sentido de que “en la Argentina cada quien debe producir por lo menos lo que consume” como aporte al desarrollo productivo y la justicia social.

Cada ciudadano que llegue a la mayoría de edad y no acredite incapacidad para toda tarea estará automáticamente inscripto para gozar de los derechos que la Constitución garantiza a todos los trabajadores. Ninguno quedará fuera de la mira ni sin sus derechos (y obligaciones).

Desde el momento de su creación, la AÚNE recibirá del Registro Nacional de las Personas los mismos datos que provee a la autoridad electoral para revisar la situación laboral o social actualizada de los empadronados. Esta política terminará con toda discriminación naturalizada en los “cupos” que estigmatizan a los trabajadores según sus condiciones con la arbitrariedad de un modelo hegemónico fragmentador que clasifica en lugar de resolver. Del mismo modo liquidará el negocio detrás de la desocupación y la pobreza que contamina y distrae la función legítima y estratégica de las Organizaciones Libres del Pueblo hoy convertidas en virtuales clubes de mendigos.

En modo paralelo se promoverá una Ley de responsabilidad social empresaria y se consolidarán convenios entre los sindicatos por rama y el Ministerio de Trabajo para vigilar el cumplimiento de los convenios colectivos como de las normas de seguridad, salud e higiene en el ámbito laboral.

La realidad argentina, desde la última dictadura oligárquica y antinacional, llevó a una inaceptable naturalización del desempleo basada en la crisis del empleo en el mundo capitalista, lo que colisiona frontalmente con el modelo justicialista. 

Aceptar como categoría el desempleo equivale a aceptar el hambre, la pobreza o la discriminación. Por eso en la administración del Estado el Justicialismo tiene históricamente la temática del trabajo abordada con rango de Ministerio como la temática social asociada al bienestar y en otra cartera de la misma jerarquía.

Un desocupado es un trabajador desperdiciado al que el egoísmo del sistema roba su condición y con ella su dignidad.

“Cómo puede ser que en nuestro país, donde todo está por hacerse, haya desocupación?”, se preguntaba Juan Perón en 1972 ante la cámara de Octavio Gettino y Fernando Solanas consultado durante su exilio y proscripción.

El justicialismo aborda el desempleo como un fenómeno de la voracidad de las sociedades de consumo (que Perón calificaba como “del despilfarro”) por la extremación de ganancias que pretende el capitalismo salvaje que denuncia el Papa Francisco y se ejecuta mediante la explotación de los trabajadores. En ese sentido el Estado se ofrece como promotor del empleo, del desarrollo productivo y del bienestar social como el demandante mayor de productos y servicios. La decisión política de compra local, compra nacional y compra a cooperativas activa la creación de empresas privadas y de economía social.

La asunción de la responsabilidad del Estado en la generación del empleo es más importante que cualquier medida paliativa que se intentó, incluyendo las que permanecen vigentes. Crédito fiscal, préstamos subsidiados, aportes para el pago de haberes, planes de fomento y asistencia dejarán de ser parches para crisis de  coyuntura que nunca terminan y se convertirán en políticas activas para el desarrollo productivo en base a estrategias que atiendan al consumo básico de la población y la capacidad adquisitiva del salario con miras a equipararlo con el valor mundial del trabajo. Medidas que son clave al momento de recuperar la cultura de derechos que alguna vez inauguró el peronismo y de la que apenas sobreviven sus jirones.

Ningún gobierno puede verse ni considerarse hoy sorprendido por los ataques del mercado. Formación abusiva de precios, acaparamiento, desabastecimiento, monopolio, cartelización, especulación, evasión y otras maniobras terroristas que pretenden poner al mercado por encima de los derechos humanos son inocultables a los ojos de los trabajadores. Somos los trabajadores los que sabemos dónde está la mercadería escondida, cuánto cuesta producirla y si hay maniobras de vaciamiento o algún mecanismo de fraude cometido por su patronal. Por eso la sociedad entre el gobierno, la fuerza de trabajo y la producción debe ser virtuosa, justa y transparente entendiendo por fin que no es la riqueza la que genera trabajo sino el trabajo el que genera riqueza.

@Arielmagirena


Sociedad del trabajo y cultura de derechos (Para el fin del desempleo, la desfinanciación del Estado y la ofensa de la limosna)|Por Ariel Magirena – NCN