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jueves, 2 de febrero de 2023

ODIOlogía de género e impunidad

 


Bajo el paraguas perverso de la agenda globalista crearon el monstruo de la ODIOlogía de género, al que pocos de le atreven: el arma definitiva para la eliminación de la mujer soberana de sus derechos.


El feminismo hegemónico (que es hegemónico pero de ninguna manera feminista) ha instalado el odio al varón y la idea de "patriarcado" para negar la evolución social del género humano (el único género que nos identifica y al que pertenecemos tanto varones como mujeres).


Ha degradado a límites mínimos la complejidad de ser mujer. La pareja (par) que completa con el varón no tiene, en esta ideología del odio, ninguna característica ni valor que la represente: ser mujer es tan fácil como pintarse los labios o usar falda y declararse tal con complicidad del Estado liberal. 


Cualquiera disputa el lugar superior y el rol insustituible que tenía la mujer desde que existe nuestra especie. De tal manera que un varón travestido u operado compite con ellas en todos los órdenes y con privilegios especiales: son varones (machos de la especie, según la biología) los que se dividen con ellas los cupos femeninos.


Paralelamente se invita a la mujer a considerar su condición biológica como una maldicion. 

Todo protagonismo femenino se alcanza con preeminencia desde el rol de víctimas. Se extingue la figura heróica en la mujer para reducirla a una discapacitada que no ES sin la ayuda del Estado.


Mientras tanto se promueve la incertidumbre del ser (que soy? Que me "siento" o "autopercibo"?) Y destruye (o relativiza) todos los recursos de reproducción que la humanidad desarrolló en miles de años de evolución para subsistir como tal. 


La relativización (y hasta el ataque) contra la seducción, la belleza, los talentos, el cortejo, las tradiciones, la familia y la maternidad es el motor que busca una mujer fea, masculinizada, enferma o sucia que reivindique tales condiciones (que la destruyen emocional y fisiológicamente) como derecho... y las impone por la fuerza.


Hay mujeres que renuncian a eso con lo que también renuncian a su inteligencia y capacidad de ponderación. Hay hombres que por falta de virtud acatan el juego fácil de ser cómplices de este verdadero femicidio (el genocidio ontológico de la mujer).


El plan busca frenar la reproducción humana para el beneficio de los que están destruyendo el mundo porque lo consideran suyo. En ese sentido hasta fueron capaces de crear un socialismo relativista en el cual la propiedad privada no tiene valor para los individuos mientras las corporaciones (dominadas por individuos de una casta mínima) siguen apropiándose de todo (y todo es explícitamente todo).


El resultado es el fenómeno mundial del filicidio. Toda una corriente contra la reproducción que es hija de la negación explicita de los niños para permiso de su sometimiento y abuso. En Argentina 3 de cada 4 niños del conurbano más rico del país son pobres y están sub o mal alimentados (lo que conlleva déficit intelectual,  problemas de salud de todo tipo y afectación emocional y degradación moral). Toda una campaña anti niños que toma superficie en fenómenos que sorprenden e indignan.

 

Una sociedad que no cuida a sus niños se suicida. 

El mensaje de un gobierno que "ajusta" en perjuicio de niños y ancianos (7 de cada 10 viven en la pobreza) y beneficio explícito de la clase más poderosa (los ricos de han enriquecido en esta crisis inducida) impacta en las mentes débiles con resultados demoledores.


Que autoridad tiene un Estado filicida para juzgar desde la institución del Poder Judicial a madres que matan a sus hijos  (como la de Lucio en complicidad de su novia)?


A través de ideología y medios de comunicación buscan y consiguen la confusión y el caos. Así, culpar a las feministas de un asesinato aberrante luego de tortura y vejación contra un niño adquiere la misma categoría que culpar al "patriarcado" de las violaciones y femicidios. 


El relativismo "progresista" es la ideología de la impunidad. Cuando los autores de las aberraciones más groseras contra seres humanos son figuras abstractas (feminismo, patriarcado, mercado...) se dicta la impunidad de sus autores reales que son individuos de carne y hueso, con identidad y susceptibles de ser condenados (no puede ir preso el patriarcado pero SI el varón que asesinó. No puede ir preso el Estado pero si los gobernantes que administran contra la mayoría).


Es probable que el proyecto transhumanista de fondo finalmente extinga a la especie humana en favor de híbridos biotecnológicos en un futuro inminente. Es probable que toda resistencia sea fútil (como rezaba la admonición de la especie "Borg" en la fantasía Star Trek). Pero todavía nos queda la posibilidad de disfrutar el amor y la belleza como nuestras últimas veleidades; experimentando aquello que alguna vez nos diera felicidad o acaso simplemente alegrías (pareja, familia, comunidad, solidaridad, amistad, arte, nuestro propio universo simbólico... ) mientras observamos con angustia la demolición de nuestros sueños en favor de la pesadilla que nos proponen.  


Aún así, es nuestra la decisión de resistir o alentar el modelo que se construye delante de nuestros ojos.

(Ariel Magirena)

sábado, 6 de junio de 2020

Autopercepción, corrección política y cuarentena

Según Brecht un fascista es un burgués asustado. La particularidad de la autopercibida pequeña burguesía (blanca, progre y metropolitana) que se define "clase media" (cuando no es media ni clase) es su sobreactuación frente a su mediocridad y molicie intelectual: toma elaborados argumentos para fingirse por encima de los que critica. Es así que proyecta sus incapacidades en sectores sociales de los cuales su retórica simula estar afuera (salvada) individualmente considerando "brutos, ignorantes, salvajes, idiotas, masoquistas, manipulados por los medios" y múltiples etcéteras a los demás, como juez de facto con autoridad divina.
Todo argumento suyo es una agresión que obtura el debate y elude la inteligencia. Su perspectiva es tan sesgada e irresponsable que simplifica lo complejo de nuestra sociedad en eslóganes publicitarios que imagina eficaces por repetidos. 
Su sustrato discriminador básico niega el drama social o lo romantiza. Su discurso aporofóbico y paternalista resulta una caricatura "light" del fascismo y revela su notable propensión a acomodarse en los tiempos como versión amable del modelo hegemónico. Su corta sensibilidad se restringe a apoyar las causas de los sometidos desde un lugar de privilegio o impostar un discurso de indignación respecto de los más acomodados sólo hasta que tiene la oportunidad de acercárseles, que es su inconfesada aspiración.
Su moral gelatinosa y liberal permea automáticamente ante la posibilidad de una ventaja y tiene un recurso torpe e infantil para justificarse y darse impunidad: señalar a otro y cambiar de tema.

martes, 21 de septiembre de 2010

Lo que vale la palabra (fundamentacion de la Ley Papel Prensa)


(Exposición en la audiencia del martes 21 de septiembre sobre el proyecto de declaración de interés público de la producción y distribución de papel para diarios)

 Por: Ariel Magirena 

 “Controlar el papel es controlar la información” (comunicado oficial publicado por Clarín y La Nación el 24 de Agosto de 2010) No quedan en el mundo dudas sobre el daño que producen los monopolios. De hecho la legislación de los países más avanzados es contundente en ese respecto obligando a las empresas o grupos empresarios que toman estado dominante a deshacerse de activos, compartir tecnología o mercado con sus competidores, abonar multas multimillonarias o hasta desactivarse. Una empresa dominante se vuelve inmediatamente sospechosa y se investigan sus ramificaciones posibles y sus testaferros. Claro que ese no es el caso de nuestro país en el que le alcanza a una empresa con tener ese estatus de dominio para tener impunidad. La conformación actual del capital modificó las estructuras y la consideración acerca de la propiedad, y nunca una empresa dominante es solamente esa empresa: sus acciones pertenecen a grupos capitalistas diversos o posee esta empresa acciones de otras que no tienen, o si, que ver con su rubro. Esta realidad se instaló como sistema o, en la vieja sociología, como régimen, habilitando, para el desarrollo y la expansión del capital, nuevas estrategias que consigan no solo crear el objeto para consumo, base del sistema mercantil, sino el sujeto para esos objetos. Y en el vértice de estas estrategias esta -como este parlamento discutió profundo y la sociedad argentina también, cuando el debate por la aprobada Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual-, en los medios de comunicación masiva. Pese a las posibilidades que otorgan las nuevas tecnologías para tratar en ámbitos de fácil acceso cualquier tópico informativo, y pese al, anunciado como inminente, fin del periódico de papel, los especialistas y también los comunicadores, confiesan que siguen siendo los diarios los que marcan la agenda periodística, que es la gran manipuladora del humor social, inmiscuyéndose en la política, la cultura, el consumo o hasta la moral. No quiero faltarles el respeto explicando el modo en que los monopolios se cargan toda competencia destruyéndola o fagocitándola para consolidarse y cuáles son los costos de eso. Pero lamentablemente debo hacer hincapié en un aspecto sobre el cual destacados legisladores y dirigentes políticos trocan en manipuladores del relato para ocultar una realidad grosera: el esquema de concentración de medios de nuestro país nació de la posibilidad de un oligopolio de asociarse para crear un monopolio para someter a la prensa escrita en todo el territorio. Los modos fueron explicados aquí por los representantes de los diarios del interior pero también por grandes e históricos diarios nacionales como Crónica. Del mismo modo que lo hizo en su momento el fundador de otro diario grande, Ámbito Financiero, Julio Ramos y que quedo como legado en su denuncia-libro “los cerrojos a la prensa”. Por supuesto que la mayor gravedad de la consumación de este monopolio la expone sin dudas la metodología mediante la cual se obtuvo, en una sociedad que incluyó a empresarios con el Estado terrorista instalado en 1976. El resultado, por todos visto, fue no sólo el referido sometimiento de la competencia, que es objetivamente en el caso de medios el asesinato de la libertad de expresión, sino la construcción de un verdadero imperio informativo satelizado en un elocuente modelo corporativo. El que la Argentina padece. Que se permite situaciones que de no ser tan dramáticas serian ridículas, como el caso Fibertel : una empresa que durante los últimos años dio un servicio para el cual carece de licencia. Algo así como que un electricista me colgara del poste de la esquina y me cobrara la luz!!! Como periodista necesito poner el alerta sobre lo que esto significa para las relaciones laborales ya que la impunidad ganada permite formas de explotación y de precarización atentatorias contra los derechos adquiridos por nuestro gremio, incluido el Estatuto del Periodista Profesional elaborado y aprobado por el parlamento peronista de 1946. Pero, además, la concentración de los medios, que es la concentración de los patrones, puede ahogar o favorecer, por caso sucesivo, sindicatos o burocracias. Alcanza sólo con la decisión de ser o no deudor de los aportes sindicales o sociales (apenas el riesgo de una multa o un larguísimo juicio). Aunque su poder le da también capacidad de compra y de corrupción; y los periodistas y trabajadores de prensa sabemos de qué hablamos aquí, cuando jugamos por estos días la democratización del sindicato que nos representa en el área metropolitana Buenos Aires. Quiero volver sobre un punto llamativo apenas mencionado líneas atrás. Se trata de la mirada apocalíptica en relación con el desarrollo de las comunicaciones de masas. Sorprendentemente los diarios mas importantes del mundo, entre ellos Clarín y Nación, alertan sobre la desaparición del periódico de papel. Foros internacionales y grandes consultoras parecen preocupados por el derrotero de un simple soporte para la información. Bajo ese supuesto, las empresas que tienen el monopolio de la producción del papel para diarios deberían estar felices ante la posibilidad de compartir pérdidas con otros hasta la muerte definitiva ya anunciada, mientras se consolidan en el nuevo modelo de mercado-web. Las mas prestigiosas universidades forman bajo el nuevo paradigma, mercantil y tecnológico a los nuevos periodistas. Pero es en realidad una trampa. No es una visión estratégica sino un plan. No es que sea inminente la virtualización de toda demanda de información, sino una visión de mercado con un marcado sentido ideológico. Están diseñando un mundo. Un mundo en el cual no importan aquellos que siguen siendo demoledora mayoría: quienes no tienen acceso a la última tecnología. Precisamente aquellos que, cuando tienen su lugar en los medios, son ridiculizados, estigmatizados o criminalizados. Y a los que, por fin, les quitarán el periódico. Lo que hicieron con el ahogo a los diarios del interior desde Papel Prensa. (Hago un paréntesis par señalar que advierte esta trampa el Gobierno Nacional que prepara a las nuevas generaciones para incluirlas y dotarlas frente a este diseño con planes como el “Conectar-igualdad.com.ar” que distribuirá cientos de miles de netbooks entre los estudiantes y que se convirtió en un nuevo derecho.) Mientras se argumenta este ridículo, que es como decretar que porque existe un cañón laser la flecha ha dejado de matar, se defiende con todos los recursos la propiedad monopólica de la producción del papel. Por qué? Porque el monopolio nació de un diario. Defender la posibilidad de acceso al papel es defender la diversidad de prensa. El concepto mismo de la opinión publicada surge de la imprenta y su apropiación es la apropiación de la metáfora y origen de la libertad de prensa. Pero veamos también de que modo este modelo de concentración complica al Estado: Primero criminal, administrado por una banda que concreto el golpe civico-militar en 1976. Luego abdicante, en los albores de la nueva democracia. Después concesivo, bajo el paradigma neo-liberal de los '90, y finalmente víctima, a merced de funcionarios infieles operando para los intereses corporativos, o con funcionarios leales cercados y sometidos a campañas sucias en los medios, en un contexto en el cual no hay pudor para violar la ley. Recordemos esa votación de los accionistas privados que quiso evitar el secretario de comercio interior con un acto de humor que incluía guantes de juguete, en la que se quiso quitar al Estado sus derechos de contralor, que debieron ser restituidos por la Justicia. Por eso debe crearse un marco legal a prueba de los caprichos o deficiencias de los gobiernos. Y es precisamente un gobierno, el que encabeza Cristina Kirchner, el que renuncia a ese privilegio, esa discrecionalidad, y propone que la cadena de producción y distribución de papel para periódicos sea categorizada como de interés público. Tiene este parlamento la oportunidad histórica de saldar esta vieja deuda de la democracia: en consideración de la sociedad argentina, en la consolidación de la cultura de derechos, en compromiso real con la república y en cumplimiento con el mandato constitucional que hace suyo el resguardo del acceso y la difusión de información.

jueves, 28 de enero de 2010

Artear: ¿¿¿estás nerviosho???

Reproduzco la curiosidad que llego al Movimiento Peronista Bloguero que desnuda las operaciones del grupo Clarin y las presiones psicológicas e ideológicas hacia sus trabajadores.

este es el audio:

http://www.goear.com/listen.php?v=ef9330e


Mail de Daniel Zanardi a todos los trabajadores de Artear:

BUEN DIA:

CONFORME A LOS HECHOS DE PÚBLICO CONOCIMIENTO RELACIONADOS CON EL “PROYECTO DE LEY DE MEDIOS” CONVOCAMOS A TODO EL PERSONAL A LA CHARLA INFORMATIVA SOBRE EL PARTICULAR, LA QUE SE REALIZARÁ EL JUEVES 17 DEL CORRIENTE A LAS 14:30 HS. EN EL ESTUDIO “A”.

DANIEL ZANARDI

Desgrabación de la reunión realizada el 17/09 en el Estudio A (desde donde se emitía Mañanas Informales)

Daniel Zanardi (Gerente General de Artear): “Hoy nos preguntamos cuánto puede impactar esto (la Ley de Medios Audiovisuales). Y la respuesta es mucha. Si tenemos en cuenta que la ley tiene como objetivo fragmentar los medios y esa fragmentación no hace más que desguazar o intentar desguazar nuestra compañía, las alternativas que hoy se estarían viendo, referidas a los negocios pasarían o por Cablevisión y Artear o en caso de que el grupo decida por Artear, una señal abierta que es Canal 13 y una sola señal de cable que podría ser o Todo Noticias o Canal 13 Satelital. Esto es, a grandes rasgos, el gran impacto que tiene este proyecto en Artear. Obviamente se están estudiando las estrategias adecuadas para cada una de las instancias que van a venir a futuro. La batalla es larga, recién comienza, falta, y nos asiste el derecho en muchos de los aspectos que vamos a discutir. Cuando se trata de interrumpir o de interferir con el orden constitucional y las garantías todo está en riesgo y esa es la situación en la cual nos estamos encontrando en este momento.

Hemos recibido ataques, seguramente seguiremos recibiéndolos, a nuestras empresas, a nuestra gente y vamos a tener que estar preparados para vivir por lo menos dos años muy, muy complicados.

Las estrategias legales y jurídicas se van a llevar a cabo. No es el momento de comunicarlas porque sí se están evaluando. Lo que sí les quiero transmitir es que a medida que ocurran hechos trascendentes se los vamos a tratar de comunicar. En cuanto a la línea editorial a seguir por Artear, Carlos De Elía se va a referir brevemente en este momento hacia ustedes.

Carlos De Elía (Gerente Área de Noticias de Artear): “Buenas tardes. Yo quiero decirles brevemente que nuestro objetivo es tener la templanza que necesita este momento y seguir haciendo lo que venimos haciendo hasta hoy.

Yo creo que nuestro objetivo principal es no entrar en provocaciones, no responder a provocaciones y no ponernos en el medio de una batalla que no nos pertenece ni que generamos, ni que inventamos nosotros.

Nosotros en TN y en Canal 13 hace 20 años que hacemos lo mismo. Ahora parece que lo que hacemos hay gente que no le gusta. Yo quiero aprovechar que Daniel me da este momento para decirles que lo de la pluralidad es una mentira, pluralidad es menos. Si pluralidad es que no esté TN, que no esté América 24, que no esté quizás el 26, porque no, si significa eso pluralidad, pluralidad es menos.

También nos han dicho de los pueblos originarios, de los mapuches, de los tobas, todos estamos de acuerdo, todos queremos una ley nueva pero la que no queremos es ésta. ¿Quién le va a pagar el canal o la radio al mapuche o a los tobas? ¿Quién va a comprar si llega el punto que se vende Canal 13, TN, Telefé, Canal 9, Canal 26, América? ¿Quién lo va a comprar? ¿Los mapuches? ¿Los tobas? No, lo van a comprar los que compraron Radio del Plata, los que compran Siete Días, todos los Szpolskis y todos los amigos del Gobierno, eso está clarísimo. Pero nosotros sabemos eso, sabemos que hay cosas que en el fondo, éstas, no las podemos decir porque es tomar un partido por una guerra que como dije no nos pertenece y lo único que podemos hacer es seguir trabajando con las herramientas que nos da el profesionalismo y que nos da la experiencia. Y eso es lo que básicamente les pido a todos: templanza y paciencia y profesionalismo. Gracias”.

Daniel Zanardi: “Para finalizar, todos nosotros y todas nuestras familias están viviendo un momento de mucha zozobra y obviamente estamos al tanto y entendemos la situación que particularmente pueda estar viviendo cada uno de ustedes. El momento es difícil, realmente es difícil, pero los invito a que nos concentremos en nuestras tareas- El Grupo y Artear va a hacer todo el esfuerzo para mantener los derechos y los activos de nuestras compañías y las fuentes de trabajo de cada uno de ustedes. Nada más y muchas gracias”. (fin)

martes, 28 de julio de 2009

Discurso hegemónico, objetividad y ética

(Ponencia premiada en el 3º Congreso de Periodistas Chiapas-Mejico y 1º Congreso Mesoamericano de Periodistas. Tuxtla Gutierrez, marzo de 2009)
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Nunca como hoy la relación entre medios de comunicación y poder había respondido con este nivel implacable de dialéctica al punto de romper los paradigmas fundamentales del periodismo. Ante la abundante literatura acreditada existente, vamos a saltearnos el análisis de cómo llegó el capitalismo en su fase más perversa, el neoliberalismo, a instalarse como discurso hegemónico y a diseñar ideológicamente la estructura actual de la propiedad –la concentración– de los medios de comunicación de masas, para intentar abordar la problemática del ejercicio del periodismo, que hoy entraña, como nunca, la pertenencia de clase de los trabajadores de prensa. Probablemente esta conciencia sea uno de los escollos más visibles al momento de pensar y discutir los aspectos de incumbencia social como los de organización y lucha gremial en el ejercicio de nuestra profesión. Convertida la información en mercancía y los medios en escaparates el actual modelo informativo no necesita periodistas más que vendedores.Así el modelo del, o la, periodista exitosos es el de mayor exposición, investido de un poder que aquilata sus capacidades de seducción y de persuasión. Un modelo individualista y superficial que forma “estrellas” que están por encima de la sociedad y de las relaciones de clase.Un modelo que es doblemente mentiroso al sugerir a sus estrellas periodísticas que son más importantes que la mercancía que venden, ocultándoles que ellos mismos son una mercancía. Un modelo que también vende vendedores.
Sabemos que la palabra expresa el pensamiento, por lo que también influye en el pensamiento. La desaparición de categorías en el relato social, cuidadosamente secuestradas en la guerra semiológica, implica la clausura de conceptos que describen la lucha de clases con la intención de que lo que no se describe no exista. Así en la Argentina, laboratorio de preferencia del pensamiento colonial, el discurso hegemónico virtualmente suprimió de la lex política la denominación del “pueblo”, eje, protagonista y sentido de la lucha social, por el lavado apelativo a la “gente”, categoría preferida por la inmensa y reaccionaria clase media que entiende así excluyentemente a sus pares. Del mismo modo se inaugura la universalización de categorías como regalo a las oligarquías o las nuevas burguesías, como está ocurriendo respecto del conflicto de intereses desatado por los terratenientes en relación con la renta extraordinaria de las exportaciones agrícolas, a quienes, graciosamente, la prensa liberal califica de “campo”, a pesar de que representan el tercio de los propietarios y el 5% de la capacidad productiva (medida en fuentes de trabajo). Así también, sólo como ejemplo, los residentes de los barrios más carenciados son “habitantes” u “ocupantes” en oposición abierta a “ciudadanos”, o los niños en delito no son sino “menores”, hoy bandera de la campaña sobre la “inseguridad”.
Casi está de más decir que esta clausura de categorías impone también la agenda periodística y habilita el “relato” de la realidad que, por cierto, está embebido de la estructura ficcional que funde y confunde la información con el show. A pesar de que el análisis científico de los medios revela la grosería con la que se aplican los mecanismos de manipulación el sistema cuenta con que la prensa está formada con su modelo discursivo y su perspectiva. De tal manera que no necesita que cada redacción tenga en sus mesas “cuadros” ideológicos que marquen el sentido editorial o actúen como policías del pensamiento. Si no posee pensamiento crítico, el periodista liberal reproduce “naturalmente” el discurso y la perspectiva dominantes. Los medios degradan, corrompen y sustituyen el sentido común mientras encorseta a los periodistas y comunicadores en paradigmas vetustos pero que le son favorables. El primero es uno de los mitos mejor instalados y convertido en valor y prejuicio: la objetividad. Los medios de masas no necesitan ser objetivos sino simplemente declararse así, del mismo modo que se titulan “independientes”, y replican a los medios, y periodistas efectivamente independientes, exigiéndoles “objetividad” en un escenario en cuya composición sólo aparecen los elementos por ellos seleccionados. La reivindicación de la objetividad periodística busca anular al periodista y al comunicador como “sujeto” para tenerlo como “objeto”, como herramienta. De hecho la objetividad es el atributo de los objetos; la de los sujetos, la subjetividad. Es aquí donde se impone declarar un frente de batalla en la guerra semiológica: el periodista no será objetivo sino, veraz, profundo, responsable y contextual, todos ellos valores éticos fundamentales y excluyentes.
Pero, ¿qué pasa con los comunicadores que no son periodistas? Para desgracia del modelo liberal no están formados en sus claustros ni en sus empresas y, aunque no dominen las técnicas ni la teoría de la comunicación de masas, son la voz emergente de un contexto social definido, aún cuando innominado. Y representan, probablemente, la trinchera de la verdadera contracomunicación frente al discurso único reproducido en cadena mundial. Los medios de producción alternativa, como de propiedad alternativa son, sin necesidad de tener un discurso único, los verdaderos representantes del valor de la comunicación: la diversidad. De voces, de pensamientos, de ideas, de culturas, de estilos, de estéticas, de sujetos sociales.La Argentina se prepara para discutir una nueva ley de servicios audiovisuales que reemplace a la ley de radiodifusión impuesta por la dictadura más sangrienta de su historia. Significará el saldo de una larguísima deuda que tiene la democracia cuyos antecedentes democráticos más cercanos se encuentran en el gobierno peronista de la mitad del siglo pasado: la ley de radiodifusión de 1953, el estatuto del periodista, de 1946, y el derecho popular a la comunicación y la información que formaban parte de la constitución revolucionaria de 1949, que debieron ser incorporados, junto con otros derechos, por la presión popular, en la constitución que impuso la dictadura de 1955, y sobrevivieron hasta la que rige hoy desde 1994.
Con una concentración inédita de la propiedad de los medios, convertidos, como calificara Nicolás Casullo, en el partido de la derecha de mi país, por primera vez se discutirá el fin de los monopolios y el derecho de las organizaciones sociales, comunitarias y el Estado, de ocupar equitativamente el espectro. Un desafío que es una ofrenda para una democracia de contenidos y una responsabilidad para los periodistas que reconozcan su rol social, su pertenencia de clase (trabajadora) y su categoría política: pueblo. Pero fundamentalmente un paso gigante en la disputa continental contra el pensamiento colonial.