sábado, 25 de julio de 2020

PERONISMO O SOCIALDEMOCRACIA. (Qué se votó en octubre?)



Hasta el fraude al electorado de 1989, existía el compromiso de los partidos de ofrecer su plataforma de gobierno.
Impune la mentira de entonces ya todos aceptaron, para lo sucesivo, el nuevo juego.
En ese juego salió airoso Néstor Kirchner quien había sido suficientemente claro durante el alianzato al fustigar por igual al gobierno progresista como a su antecesor.
Su plataforma se hizo explícita, si, el 25 de mayo de 2003 en su discurso de asunción que se resume en dos claves: "vengo a proponerles un sueño" y "no voy a dejar mis convicciones en la puerta de la Casa Rosada".
La política parecía resucitar de mano de su prédica y acción dejando claro una propuesta implícita que logró, luego, otros 2 triunfos presidenciales al peronismo.
En 2015, cuando debió volver la oferta de un proyecto, el marketing seguía liderando y el mensaje de Scioli no pudo contra la estrategia infantil de ocultar al candidato para exponer al contrincante.
El delirio circulante de "perder para volver" eligió negarlo bajo la consigna difusa de que "el candidato es el proyecto" y una verdadera campaña de imposición de marca del contrincante, en otras como "mi límite es Macri" o la más ingenua y penetrante, "Macri no", que unió a todo el espectro progresista y liberal contra "el continuador" de Cristina.
Si a eso sumamos la nula voluntad de discutir la sospechosa diferencia en torno de 300mil votos, la maniobra parece haber cerrado a gusto.
Macri, sin embargo, se ocupó de presentar plataforma a priori: "vamos a continuar todo lo bueno" o "ajustar sería lo peor" y "volver al FMI sería una locura". Para confesar luego, en sintonía con el primer falsario, que "si decía lo que iba a hacer me iban a tratar de loco".
Lo cierto es que 2019 encontraba un gobierno en retiro y una alternativa débil por el hecho de que la principal candidata posible venía de perder por el rechazo  que concita en el electorado. Así la estratega de 3 derrotas consecutivas decidió eludir el llamado militante a discutir un plan de salvación patriótico y destruyó las internas al nombrar un personaje desprestigiado y sin antecedente electoral por delante de su propia candidatura. -candidato que, además, había claramente confesado su bando en declaraciones firmadas y acciones políticas irrefutables como declararla traidora y acusarla de buscar la impunidad de un acto terrorista-
Así Fernández fue el candidato de "todes" (neologismo que no significa "todos" pero tampoco significa "ninguno") que debió, pero eludió, pronunciar el plan de gobierno.
Su estrategia fue eficaz al momento de las PASO en las que sacó 21 puntos de diferencia a su rival pero fracasó en las definitivas que terminó ganando "preguntando la hora al referi" con un repunte del perdedor de 2 de cada 3 votos.
Fernández perdió las oportunidades de su asunción y de la Apertura de Sesiones parlamentarias para presentar plan de gobierno y a casi 8 meses de su mandato sigue improvisando, lo que sugiere que no lo tiene.
En medio de una crisis mundial provocada por un virus y a las puertas de una negociación por el blanqueo del saqueo al Estado que se pretende llamar deuda, está también en el filo de ser el tercer fraude al electorado si es que no tiene plan o si su plan no es peronista. Lamentablemente, en el momento actual de obsecuencia y de negación del diálogo interno el costo no lo pagaría él sino el peronismo si los peronistas no somos capaces de advertirles, a él y al Pueblo, que el camino que no lleva a la salvación lleva al infierno.

@Arielmagirena

martes, 30 de junio de 2020

La Patria es un sueño que agoniza

En la medida en la que pasaron los años me arrepentí de mis dos primeros votos presidenciales resultado de mi rebeldía impotente.
En 1983 fui fiscal general del PI en una escuela y, gracias a la vulnerabilidad del sistema electoral, voté aunque todavía no tenia la edad legal. Ese voto quedó indultado por inútil ya que encontré después serios testimonios de que la elección que ungió a Alfonsin en la presidencia que tanto nos dañó estuvo amañada para favorecerlo (en la provincia de Buenos Aires fue realmente grosero llegando a negociárse las intendencias) ya que todo era mejor si se sacaba de encima a los milicos (el virus de la teoría del mal menor). Probablemente poco podía hacer en ese momento el peronismo desde el lugar de debilidad institucional que significaba tener a decenas de miles de cuadros afuera del juego: muertos, desaparecidos, presos, en exilio o en clandestinidad.
Pero no haber votado a Menem en el 89 fue imperdonable. Yo ya militaba en el PJ al que me afilié en 1985 jugando la histórica interna de la "renovación" dentro de la "cafieradora". Mi inmadurez casi decide por desilusión mi salida temprana de la lucha política. Mi petulancia adolescente me sugería por encima de la sabiduría del Pueblo peronista que nos había puesto en derrota por aplastamiento en favor del riojano encantador de serpientes.
Para 1994 toda la clase política jugaba al juego del Turco y le regalaba, a cambio de ventajitas miserables, la aprobación de la Constitución con la que Argentina fue ejemplo y vanguardia del Consenso de Washington, cuando nació el neoliberalismo que Fukuyama anunciaba como el fin de la historia.
Ya que estaban todos de acuerdo en el modelo y sólo se dirimiría quien lo iba a conducir el peronismo se rompió en dos listas sin ningún escándalo. Yo elegí la de Bordon - Alvarez luego de la interna en la que apoyé al mendocino pese a haber militado con el Chacho hasta que se fué. El Pueblo reeligió contundentemente al padre del modelo y reconstructor desde las ruinas del desastre alfonsinista (eso es un valor que el Pueblo decidió premiar).
Eso si: como Cristina y Pichetto, nunca me fui del PJ. Es que el peronismo siempre encuentra identidades descartables para momentos coyunturales en la contienda por la representación del Movimiento, sobre todo cuando se burocratiza en favor de un proyecto de hegemonía (la característica pendular que distingue y volvió inmortal a nuestro movimiento revolucionario y de masas frente a otros a los que vimos morir en milenios de lucha popular).
Como los pueblos "raramente se equivocan" -dijo Perón- pero los hombres si -y las mujeres-, pude ver en 1999 y en 2015 como, desde la presidencia, se boicoteó al candidato propio con la misma ilusión de regresar por clamor tras el desastre acostumbrado de cada gobierno radical. En ambas oportunidades haciendo abdicar al peronismo de su papel de opositor hasta que en 2001 emergiera Duhalde como alternativa (siendo el único candidato que le ganara al "voto bronca") y en 2003 Kirchner fuera la voz díscola de la liga de gobernadores (que fungía de oposición republicana por decantación).
Habiendo sido siempre oposición pero siempre adentro del peronismo, aprendí el valor de la disciplina del voto partidario y ya no la abandoné; sin embargo me encontré con la nueva trampa liberal adentro del movimiento que fue esgrimir el miedo y la urgencia para eliminar, en todo lo que va del milenio, la democracia interna. Parece que se impuso la lógica perdedora de acatar el imperio de lo malo para evitar lo peor.
A esta altura siento a nuestro pueblo como esa mujer que zafó de la muerte en la última paliza del marido golpeador para caer en la promesa de protección de una nueva pareja que la viola y prostituye sin levantarle una mano... y escucho y leo a los explicadores que la quieren convencer de que está mejor así y que aguante.
Voy entendiendo mal el signo de los tiempos en los que el peronismo está resultando algo así como una marca de ropa con viejo prestigio nunca igualado pese a la evolución del marketing. Voy entendiendo mal que no vale nada cada linea de doctrina que nos anunciaba esto que padecemos y no quisimos prevenir. Que Jauretche es un viejo perdido en la prehistoria que señalaba la diferencia entre cambiar de collar y dejar de ser perro. Que Perón y sus verdades (sus certezas) valen menos que la cultura hippie y que se la seca a una adolescente recién inventada que debería vivir mojada. Que lo de "primero la Patria" se "deconstruyó" para que hoy discutamos nombres que la historia dirá alguna vez si habrán de ser relevantes. Que se puede decir que "la patria es el otro" mientras le decimos al otro que sufra para no perder nuestros privilegios de clase que persisten aunque se degraden. Que la política pasó de ser la "herramienta para resolver los problemas de la sociedad" -que decía Kirchner- a ser el negocio de quienes viven de ella o sus migajas. Que el valor de nuestro días es esperar y que su metáfora de marketing es"quedate en casa" como mantra del pensamiento mágico. Que cuando dicen "todos" no incluye a las mayoría ni a vos, si sos parte de ella. Que los muertos no tienen el mismo valor ya que los muertos de la pobreza no merecen medidas excepcionales en ningún lugar del planeta ni aquí (tan luego aquí) donde alguna vez un movimiento revolucionario, nacionalista y popular se propuso y logró un camino de justicia social (que es la única verdadera justicia).
Hoy mismo, leyendo a Perón, volví a sufrir la contradicción de sentir que no merecimos la ventura irrepetible de tener un líder y filósofo de su estatura inalcanzable... para decirme después que será este mismo pueblo, humilde, criollo y cristiano, que lo parió, el agua que desborde los diques para retomar el cause de su revolución inconclusa.
-"y en el medio?" -preguntará con buena intención un liberalprogresista que se autopercibe Peronista pero no le dió aún por leer un libro suyo completo-.
Ni fría ni caliente es el agua tibia: y no cocina ni refresca.

@Arielmagirena

(foto de mi adolescencia en hombros del Libertador como un niño en los de su padre)

sábado, 6 de junio de 2020

Autopercepción, corrección política y cuarentena

Según Brecht un fascista es un burgués asustado. La particularidad de la autopercibida pequeña burguesía (blanca, progre y metropolitana) que se define "clase media" (cuando no es media ni clase) es su sobreactuación frente a su mediocridad y molicie intelectual: toma elaborados argumentos para fingirse por encima de los que critica. Es así que proyecta sus incapacidades en sectores sociales de los cuales su retórica simula estar afuera (salvada) individualmente considerando "brutos, ignorantes, salvajes, idiotas, masoquistas, manipulados por los medios" y múltiples etcéteras a los demás, como juez de facto con autoridad divina.
Todo argumento suyo es una agresión que obtura el debate y elude la inteligencia. Su perspectiva es tan sesgada e irresponsable que simplifica lo complejo de nuestra sociedad en eslóganes publicitarios que imagina eficaces por repetidos. 
Su sustrato discriminador básico niega el drama social o lo romantiza. Su discurso aporofóbico y paternalista resulta una caricatura "light" del fascismo y revela su notable propensión a acomodarse en los tiempos como versión amable del modelo hegemónico. Su corta sensibilidad se restringe a apoyar las causas de los sometidos desde un lugar de privilegio o impostar un discurso de indignación respecto de los más acomodados sólo hasta que tiene la oportunidad de acercárseles, que es su inconfesada aspiración.
Su moral gelatinosa y liberal permea automáticamente ante la posibilidad de una ventaja y tiene un recurso torpe e infantil para justificarse y darse impunidad: señalar a otro y cambiar de tema.

sábado, 23 de mayo de 2020

Reseteo global y tercera posición.



Atravesamos una crisis provocada. La decidió el grupo Bilderberg que integran el puñado de millonarios dueños de la banca y la tecnología digital. (Soros, Rothschild, Rockefeller, fundación Bill y Melina Gates, etc).
Son los financistas de la OMS y funcionan hace más de una década como un "gobierno profundo" global que introduce la agenda progre de fragmentación social en todo el planeta. Las administraciones de los países cambian pero sus agendas no, merced a sus instrucciones. Está agenda se consolidó en la Argentina durante el gobierno de Macri en el que, además, formó los cuadros necesarios para garantizarla, que Argentina no tenía. Trajeron gurúes y coachers a enseñar liderazgo y respiración. Promovieron el ingreso de sectas del tipo "fullmindness" y confesaron el plan educativo para que los niños aprendieran a “sobrellevar la frustración”. Podemos recordarlo de un vídeo del ex ministro de educación Esteban Bullrich que se coló en las redes con impunidad.
Se expresó en modo elocuente cuando el Pro impulsó la agenda de género y el aborto aún contra los intereses de su propia base electoral.
Para la garantía de la continuidad de la agenda necesitan que los cuadros que formaron sean parte del gobierno y se está cumpliendo hoy. 
El plan económico actual dictado a la Argentina busca reducir el valor en dólares de cada recurso y empresa nacional para libre disposición del capital financiero que ya es dueño de la banca, el seguro y la salud. Por eso el ajuste sigue y los precios se disparan "sin inflación" (o sea: con recesión) ya que el mercado, la producción y el poder adquisitivo están destruidos. Recordemos que la última experiencia neoliberal (Menem) había conseguido deflación en medio de la burbuja económica que nos distraía para liquidar todo vestigio de soberanía.
Los nombramientos de funcionarios y candidatos del gobierno pasado en el actual, junto con las medidas de superajuste y las rebajas salariales y la actualización recesiva de jubilaciones, se producen mientras el mundo vive una puja entre los dos sectores más poderosos del capitalismo: el de los dueños de la banca y el de los dueños de las empresas que dominan las Bolsas del mundo. Las caras mas visibles son Soros y Trump. Se disputan el modo de "reseteo" del capitalismo para el que, según sus cálculos, sobran 5mil millones de personas en el mundo.
Que nada será igual después de la pandemia no es un vaticinio sino una amenaza. Todo indica el favor hacía uno de los bandos cuando no queremos ni nos conviene ninguno. Ya atravesamos esta encrucijada en la 2da posguerra y creamos la tercera posición pasando en sólo 10 años de ser uno de los países más injustos del planeta a una de las 10 potencias más importantes inaugurando la cultura de derechos mediante el trabajo y la justicia social.
Es la ÚNICA salida de esta situación.
@Arielmagirena

jueves, 7 de mayo de 2020

Para que vuelva Evita

Celebrar a Evita es celebrar el peronismo y la militancia. 
Frente a los evitadores de Evita -los que la traicionan intentado mellar al peronismo inventando colisiones entre ella y su gran amor y autor político- la militancia es el homenaje merecido en el camino que nos señalara sin ambages.
Es a Evita a la que se niega en el olvido o la postergación de las deudas de nuestra democracia. Se suspende a Evita en la suspensión de la demanda y de la lucha. Porque Evita es la voz de esa demanda que se funda en acción. Es la expresión palmaria de que la militancia es un desafío cotidiano. Que es la construcción social el cimiento de la voluntad política.
Contra los poderes constituidos y el consenso del relato que manipulan los mercaderes de la información no alcanzan los discursos de un gobierno. Las medidas sin demanda corren el riesgo de ser anécdota si no son carne del pueblo. Fue lo que preservó por décadas derechos que nos parecen ya incuestionables, y es la falta de esa carnadura la base de esa amnesia selectiva que supone avances en lo que es recuperación y lo que habilita el retraso para lo que necesitan los que esperan cuando ya no pueden esperar.
Evita es la garantía en la lucha de los logros populares: esos que costará sangre arrancar, si es que lo logran.
Evita significa lealtad, sin dudas ni condiciones, al proyecto de Perón que es la felicidad del Pueblo.
“Yo le pido a Dios que no permita a esos insectos levantar la mano contra Perón, porque ¡guay de ese día! Ese día, mi general, yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la Patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista”…
Intérprete genuina del pueblo que la ungió de santidad cuando Perón la propuso (en su condición de indio negada por la historia liberal) “jefa espiritual del movimiento”, Evita encarnó la mística misma de la militancia por la Patria justa, libre y soberana.
En el planteo genial del gran estratega Evita cumplió, afuera del Estado y las estructuras formales de la partidocracia, el papel que la colocó para siempre en la historia y la puso por encima de lo que jamás hizo otra mujer en los días de la humanidad. En sólo 7 años, desde su unión en amor y militancia con Perón, Evita cambió para siempre los destinos de los humildes de nuestro suelo y fue ejemplo para los pueblos del mundo.
No fue desde una banca que Evita consiguió el voto femenino sino construyendo la demanda entre las mujeres.
Siendo la primera afiliada del Partido Peronista Femenino encaró la lucha por los derechos de las mujeres considerándolas protagonistas, en contraste explícito con las feministas de su época que se colocaban en rol de víctimas o las que se extraviaban buscando competir con los varones en roles de varones despreciando aquellos que sólo las mujeres pueden cumplir.
“Donde hay una necesidad nace un derecho”, sentenció Evita para movilizar a los sectores antes adormecidos y siempre necesitados para hacerse escuchar. Y cada derecho fue acción, porque ir por más, o ir por todo no puede perderse en la futilidad de una consigna: es construir explícitamente cada “más” y cada “todo”.
Se manifiesta vacante en estos días quien pudiera ser Perón: sintetizar y conducir; ser estrategia y doctrina. Pero a 101 años de su nacimiento también se patentiza la ausencia de quien pudiera ser Evita: la militancia y el pueblo movilizado, consciente de su rol y sus derechos.
En estos días de abuso simbólico de su imagen, manipulando y traicionando su mensaje elocuente e irrefutable al pretenderla embanderada en micropolítica de secta, su prédica de unidad y su lucha señalan el camino que debemos recuperar sin pretextos.
Falta y nos hace falta, Evita. La impaciente y la insumisa. La del amor violento y la caricia masiva. La pasión de la inteligencia. La sangre brava de la revolución inconclusa. Necesitamos ser millones para que vuelva

@arielmagirena

sábado, 2 de mayo de 2020

Alberto Fernandez y la encrucijada del destino

La segunda guerra mundial con sus decenas de millones de muertos y la destrucción total de pueblos, países y economías, fue el contexto en el que el peronismo irrumpió en la historia nacional y cambió irremediablemente el modelo de exclusión social poniendo al Estado como eje del proyecto de desarrollo que consiguió que un  país exportador de materias primas con el 90% de la población sumergida en pobreza se convirtiera, en menos de diez años, en una potencia de nivel mundial. 
Lo que era una desgracia fue una oportunidad.
Evito adrede enumerar de que manera se destruyó el proyecto Nacional durante todos los gobiernos que sucedieron al golpe del 55 con la única excepción del último gobierno de Perón (iniciado por Cámpora en el 73 y cerrado por Isabel con el golpe del 76). 
El presidente Alberto Fernandez  encuentra en este momento un escenario análogo al de Perón a nivel mundial, aunque muchísimo menos grave en sus consecuencias materiales y número de muertes (pese a lo que sugiere el bombardeo mediático internacional frente al Covid 19). La guerra dejo 60 millones de muertos y países de tres continentes reducidos a escombros en un mundo en el que vivía la tercera parte de la población actual. Hoy, con más de 7500 millones de habitantes y todos los edificios e infraestructura pre pandemia en pie, el ajuste para el reseteo del capitalismo se realiza más con mayor comodidad para los que lo planearon.
La situación que vive el mundo resultó una sorpresa ingrata para el hombre que se preparaba y anunciaba para el escenario que recibió en diciembre de 2019, mas parecido al que recibiera Alfonsin después de la última dictadura oligárquica-imperialista ejecutada por militares sin sentido de Patria. 
El veloz cambio de las condiciones de contexto definitivamente aniquila la soñada eficacia de una salida alfonsinista (con sometimiento al capital internacional, reconocimiento de la deuda ilegítima y rescate de bonos) que fuera copiada con pocas modificaciones en cada crisis posterior, ya que el mundo es imposible de prevenir con certeza.
La salida alfonsinista, explicitada en el acuerdo con los tenedores privados dando impunidad a la deuda ilegitima, no sólo tiene destino de pobreza a largo plazo sino que en el corto -el período de gracia para comenzar a pagar- no avisora ninguna posibilidad de crecimiento ni de auxilio externo como soñaban el ministro Guzman y su maestro ex Gerente Director del FMI Josef Stiglitz. Menos en las expectativas del acuerdo con el Fondo que es siempre el mismo y se basa en miseria, asistencialismo y claudicación soberana.
El desafío de un gobierno que sigue atendiendo la urgencia y posponiendo gobierno, está en el rol del conductor frente esta catástrofe von la que no contaba ya que la única solución posible pasa por la valentía de restaurar el Proyecto Nacional que claramente parece no estar en los planes (suponiendo que tuviese planes luego de confesar que no gusta de ellos)
Un Alberto Fernandez que pensaba ajustarse, para lucirlo, el traje del decadente autor de la hiperinflación y el salario mas bajo de la historia se enfrenta resistiéndose con tenacidad a la necesidad de probarse el de la titánica y mas exitosa figura que dieran la política argentina y del tercer mundo todo.
Mientras define si espera instrucciones de alguno de los bloques en pugna por el planeta (el de la Open Society de Soros-Rothschild que maneja a Europa y la OMS o los nacionalismos sui generis de Putin, Ji Ping o Bolsonaro) o se atreve a la tercera via de proteger el trabajo, el alimento y la salud de los argentinos en modo "vivir con lo nuestro", el descontento social está apenas contenido por el confinamiento obligatorio.

"El poder es hacer lo correcto"(Peron)


No es la primera vez que nos encontramos en crisis y esta despertó conciencia de que toda la capacidad de respuesta de este momento está en los jirones que quedan del Estado. Pero también en políticas de Estado que fueron no sólo exitosas para las crisis sino para el desarrollo y la justicia social. 
Se hace urgente para seguir teniendo Patria, ejecutar un plan de salvación nacional con eje en la soberanía:


1) Soberanía sobre el ahorro argentino (nacionalización de la banca y el crédito)
2) Soberanía alimentaria (prohibición del paquete agrotóxico y fomento de la agricultura sostenible. Proteccion de la semilla y la tierra. Nacionalizaciòn del comercio agrario estableciendo garantías para una alimentación de calidad a toda la poblaciòn)
3) Soberanía del agua (prohibición con sanciones ejemplares al cierre del acceso público al agua y expropiación patrimonial a los contaminadores)
4) Soberanía energética (política hidroeléctrica, termonuclear, petrogasÍfera, eólica y minera al servicio de la producción y el desarrollo)
5) Soberanía monetaria (modificación radical de los contratos auríferos, declaración de inalienabilidad de los recursos, declaración de la moneda nacional como bien público e inconvertible para eliminar el mercado negro de divisas. Auditoria internacional de los recursos naturales y estratégicos para determinar el valor de la moneda de curso local y su capacidad adquisitiva)
6) Soberanía previsional (declarar inalienable del fondo de garantía de jubilaciones y pensiones. Recuperar el instituto de reaseguro y modificar la ley de seguros orientándola a la necesidad social, patrimonial y productiva)
7) Soberanía sanitaria (nacionalización de la salud eliminando la intermediación privada a través de la creación de una agencia Nacional a la que sevirà sin exclusiones toda prestadora privada de la salud).
8) Soberanía laboral (el Estado como garante del empleo y el trabajo mediante una agencia única nacional que registre y administre la situación laboral y social de todos los habitantes de la Argentina garantizando plena ocupación a través de la centralizacion y cruce de datos mediante tecnología aplicada)
9) Soberanía ambiental y habitacional (promoción y creación de comunidades autosostenibles)
10) Soberanía digital (promoviendo o creando nodos y redes garantizando conectividad y un paquete gratuito de datos digitales mínimo para cada habitante)
11) Soberanía comunicacional (presupuesto para comunicación e información pública y ley de responsabilidad pública de los medios de comunicación a la que deberá atenerse cada señal que acceda a territorio nacional por aire, satélite o redes)
12) Soberanía cultural (alentar la producción y el consumo cultural. Nuestros artistas y pensadores nos representan mejor que cualquiera del extranjero y se debe facilitar el acceso de toda la población al producto artístico y cultural y al debate social)

13) Soberanía aduanera y de intercambio (nacionalización inmediata del comercio exterior y la administración de puertos)
Ariel Magirena

domingo, 1 de marzo de 2020

ALBERTO Y EL VALOR DE LA PALABRA (apertura de sesiones 2020)

 


ALBERTO Y EL VALOR DE LA PALABRA
(apertura de sesiones 2020)
No existe el discurso perfecto que entiendan todos y diga todo. Sin embargo nadie sospecha que el Presidente Alberto Fernández no tenga dominio del suyo ni soberanía para decir y omitir según su voluntad, mucho menos en un discurso escrito de 47 páginas y 80 minutos para su primera apertura parlamentaria.
Como el pretendiente que aprovecha el error de su rival para seducir a su amada con la promesa de que “yo soy distinto”, en el momento actual de descrédito de la clase política (que se manifestó en una magra expresión de público en las afueras del palacio) el experimentado profesor abrió con referencias y condena a la devaluación de la palabra. El resultado fue una pieza oratoria notable y eficaz con recursos que consiguieron los efectos deseados evitando con habilidad mucha de la indispensable información sobre los alcances y medidas para abordar soluciones esperadas por elegidos sectores de la ciudadanía de los cuales intenta su apoyo o atención. Así la reforma judicial, la ley de aborto, el plan económico, la investigación de la deuda, los DDHH, la “batalla” por los hidrocarburos, el medio ambiente, el “campo” (con la graciosa inclusión en paridad de la oligarquía terrateniente a la que promete privilegios), la soberanía sobre las Islas Malvinas, la agenda 4-0, ciertas funciones de las FFAA, los 44 héroes del Submarino San Juan, la supresión de los gastos secretos de inteligencia, el atentado a la Amia, la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado y la agenda de género fueron títulos cuya bajada protagonizó una enunciación de intenciones en un relato mas adjetivo que sustantivo del que los mas concupiscentes propagandistas, desde la política y los medios, consideraron la picardía de jugar sin mostrar las cartas sin advertir que el juego sobre la mesa es ajedrez.
El primer acierto, que ilusionó al auditorio, fue la mención de muchos de los puntos que definen la crisis heredada. Con diplomacia y con sujeto tácito la deuda social, pública y política heredada fue argumento fuerza para definiciones vagas:
“Desde lo macroeconómico, nos fijamos objetivos fiscales y de política monetaria que buscamos alcanzar a partir de la renegociación de la deuda. Desde lo político, nos ocupamos antes que nada de los que han sido olvidados”.
Sin Presupuesto 2020 hasta lo que diga el capital extranjero y con una devaluación de facto como primera medida económica al asumir que benefició a los tenedores de divisas y demolió el poder adquisitivo del salario ya depreciado durante el macrato, sumado a desmedidos aumentos en los precios de la comida, la realidad contradice al Presidente con un dato que nadie puede negar: TODOS los muertos sociales de sus primeros 81 días son del sector de los “olvidados”.
Mientras tanto la continuidad en funciones de segundas y terceras líneas en organismos, dependencias y empresas del Estado que deja el gobierno oligárquico empeora la situación de los perseguidos, devaluados, acosados y hasta despedidos de ese mismo sector (que no tienen la consideración que los referidos grupos de los que el Presidente busca simpatía).
Ante el drama persistente, las medidas tomadas que fueron prolijamente propagandizadas en el discurso resultan insuficientes y en algunos de los casos antipáticas.
Al remarcar la gravedad del endeudamiento público y preguntarse a quiénes benefició y con qué mecanismos, le faltó la mención de si tiene la misma voluntad para enjuiciar a los responsables como la que expresa en relación con el pago de la deuda a la que califica de “insostenible” (en sintonía con los verdugos del FMI e invirtiendo de facto la relación de “quién le da la razón a quien” y es funcional a qué) pero no como ilegítima, fraudulenta y odiosa. Al menos para saber qué significa su frase de que “Esta es la hora de definir de qué lado va a estar cada uno. Nosotros estamos del lado del pueblo” mientras pide moderación cuando agita fantasmas con la conocida frase de que “algunos nos critican y nos piden más ajuste”.
Sigue Alberto reivindicando al aniquilador del Estado y primer presidente de este último ciclo institucional, Raul Alfonsín nada menos que para argumentar la necesidad de su modernización que, al parecer, pasa por expandir su burocratización creando nuevos cargos para la política a través de Consejos ad hoc. De hecho, en el discurso del presidente que se autodefine liberalprogresista lo mas cercano del peronismo, que lo ungió en su magistratura, fueron sendas frases del Papa Francisco y Perón.
Se hace grave e inocultable la declinación de la política en la Argentina y de ésta lo peor es la del último baluarte en pie, el peronismo, que perdió su característica movimientista con el genocidio (lo que fue aprovechado por quienes sacan provecho personal o sectario de la política).
El resultado es el hastío del Pueblo que ha decidido insistir en 2019 en el “voto castigo” que fue contundente en agosto y moderado en octubre, en su desesperanza alentada por los medios. Son lejanos como en una fantasía los días de republicanismo en los que los partidos tenían doctrina y proponían plataformas de gobierno a consideración de la ciudadanía. Mucho mas el ejemplo explícito y único de un peronismo proponiendo y cumpliendo sus planes quinquenales y trienal.
La casta política argentina, con su lógica de mercado, nos roba y posterga la discusión de un necesario y urgente plan de salvación nacional mientras nos distrae con discursos de diseño recitados con mejor o con peor voluntad de acuerdo con los dictados de los gurúes del marketing que acata y justifica cierta intelectualidad liberal autocomplaciente infectando y envenenando el sentido común. Tenemos los peronistas el antibiótico mas fácil, comprensible y adecuado que sintetizan nuestras 3 banderas y 20 verdades. El desafío es comprender, frente al plan de fragmentación social, lo que significa “todos”, “nosotros” y “mayoría” en la contradicción Patria o colonia.
Ariel Magirena