martes, 21 de septiembre de 2010

Lo que vale la palabra

(Exposición en la audiencia del martes 21 de septiembre sobre el proyecto de declaración de interés público de la producción y distribución de papel para diarios)
Por: Ariel Magirena

“Controlar el papel es controlar la información” (comunicado oficial publicado por Clarín y La Nación el 24 de Agosto de 2010)

No quedan en el mundo dudas sobre el daño que producen los monopolios. De hecho la legislación de los países más avanzados es contundente en ese respecto obligando a las empresas o grupos empresarios que toman estado dominante a deshacerse de activos, compartir tecnología o mercado con sus competidores, abonar multas multimillonarias o hasta desactivarse. Una empresa dominante se vuelve inmediatamente sospechosa y se investigan sus ramificaciones posibles y sus testaferros. Claro que ese no es el caso de nuestro país en el que le alcanza a una empresa con tener ese estatus de dominio para tener impunidad. La conformación actual del capital modificó las estructuras y la consideración acerca de la propiedad, y nunca una empresa dominante es solamente esa empresa: sus acciones pertenecen a grupos capitalistas diversos o posee esta empresa acciones de otras que no tienen, o si, que ver con su rubro. Esta realidad se instaló como sistema o, en la vieja sociología, como régimen, habilitando, para el desarrollo y la expansión del capital, nuevas estrategias que consigan no solo crear el objeto para consumo, base del sistema mercantil, sino el sujeto para esos objetos. Y en el vértice de estas estrategias esta -como este parlamento discutió profundo y la sociedad argentina también, cuando el debate por la aprobada Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual-, en los medios de comunicación masiva.
Pese a las posibilidades que otorgan las nuevas tecnologías para tratar en ámbitos de fácil acceso cualquier tópico informativo, y pese al, anunciado como inminente, fin del periódico de papel, los especialistas y también los comunicadores, confiesan que siguen siendo los diarios los que marcan la agenda periodística, que es la gran manipuladora del humor social, inmiscuyéndose en la política, la cultura, el consumo o hasta la moral.
No quiero faltarles el respeto explicando el modo en que los monopolios se cargan toda competencia destruyéndola o fagocitándola para consolidarse y cuáles son los costos de eso. Pero lamentablemente debo hacer hincapié en un aspecto sobre el cual destacados legisladores y dirigentes políticos trocan en manipuladores del relato para ocultar una realidad grosera: el esquema de concentración de medios de nuestro país nació de la posibilidad de un oligopolio de asociarse para crear un monopolio para someter a la prensa escrita en todo el territorio. Los modos fueron explicados aquí por los representantes de los diarios del interior pero también por grandes e históricos diarios nacionales como Crónica. Del mismo modo que lo hizo en su momento el fundador de otro diario grande, Ámbito Financiero, Julio Ramos y que quedo como legado en su denuncia-libro “los cerrojos a la prensa”.
Por supuesto que la mayor gravedad de la consumación de este monopolio la expone sin dudas la metodología mediante la cual se obtuvo, en una sociedad que incluyó a empresarios con el Estado terrorista instalado en 1976. El resultado, por todos visto, fue no sólo el referido sometimiento de la competencia, que es objetivamente en el caso de medios el asesinato de la libertad de expresión, sino la construcción de un verdadero imperio informativo satelizado en un elocuente modelo corporativo. El que la Argentina padece. Que se permite situaciones que de no ser tan dramáticas serian ridículas, como el caso Fibertel : una empresa que durante los últimos años dio un servicio para el cual carece de licencia. Algo así como que un electricista me colgara del poste de la esquina y me cobrara la luz!!!
Como periodista necesito poner el alerta sobre lo que esto significa para las relaciones laborales ya que la impunidad ganada permite formas de explotación y de precarización atentatorias contra los derechos adquiridos por nuestro gremio, incluido el Estatuto del Periodista Profesional elaborado y aprobado por el parlamento peronista de 1946. Pero, además, la concentración de los medios, que es la concentración de los patrones, puede ahogar o favorecer, por caso sucesivo, sindicatos o burocracias. Alcanza sólo con la decisión de ser o no deudor de los aportes sindicales o sociales (apenas el riesgo de una multa o un larguísimo juicio). Aunque su poder le da también capacidad de compra y de corrupción; y los periodistas y trabajadores de prensa sabemos de qué hablamos aquí, cuando jugamos por estos días la democratización del sindicato que nos representa en el área metropolitana Buenos Aires.
Quiero volver sobre un punto llamativo apenas mencionado líneas atrás. Se trata de la mirada apocalíptica en relación con el desarrollo de las comunicaciones de masas. Sorprendentemente los diarios mas importantes del mundo, entre ellos Clarín y Nación, alertan sobre la desaparición del periódico de papel. Foros internacionales y grandes consultoras parecen preocupados por el derrotero de un simple soporte para la información. Bajo ese supuesto, las empresas que tienen el monopolio de la producción del papel para diarios deberían estar felices ante la posibilidad de compartir pérdidas con otros hasta la muerte definitiva ya anunciada, mientras se consolidan en el nuevo modelo de mercado-web. Las mas prestigiosas universidades forman bajo el nuevo paradigma, mercantil y tecnológico a los nuevos periodistas. Pero es en realidad una trampa. No es una visión estratégica sino un plan. No es que sea inminente la virtualización de toda demanda de información, sino una visión de mercado con un marcado sentido ideológico. Están diseñando un mundo. Un mundo en el cual no importan aquellos que siguen siendo demoledora mayoría: quienes no tienen acceso a la última tecnología. Precisamente aquellos que, cuando tienen su lugar en los medios, son ridiculizados, estigmatizados o criminalizados. Y a los que, por fin, les quitarán el periódico. Lo que hicieron con el ahogo a los diarios del interior desde Papel Prensa.
(Hago un paréntesis par señalar que advierte esta trampa el Gobierno Nacional que prepara a las nuevas generaciones para incluirlas y dotarlas frente a este diseño con planes como el “Conectar-igualdad.com.ar” que distribuirá cientos de miles de netbooks entre los estudiantes y que se convirtió en un nuevo derecho.)
Mientras se argumenta este ridículo, que es como decretar que porque existe un cañón laser la flecha ha dejado de matar, se defiende con todos los recursos la propiedad monopólica de la producción del papel. Por qué? Porque el monopolio nació de un diario. Defender la posibilidad de acceso al papel es defender la diversidad de prensa. El concepto mismo de la opinión publicada surge de la imprenta y su apropiación es la apropiación de la metáfora y origen de la libertad de prensa.
Pero veamos también de que modo este modelo de concentración complica al Estado: Primero criminal, administrado por una banda que concreto el golpe civico-militar en 1976. Luego abdicante, en los albores de la nueva democracia. Después concesivo, bajo el paradigma neo-liberal de los '90, y finalmente víctima, a merced de funcionarios infieles operando para los intereses corporativos, o con funcionarios leales cercados y sometidos a campañas sucias en los medios, en un contexto en el cual no hay pudor para violar la ley. Recordemos esa votación de los accionistas privados que quiso evitar el secretario de comercio interior con un acto de humor que incluía guantes de juguete, en la que se quiso quitar al Estado sus derechos de contralor, que debieron ser restituidos por la Justicia.
Por eso debe crearse un marco legal a prueba de los caprichos o deficiencias de los gobiernos. Y es precisamente un gobierno, el que encabeza Cristina Kirchner, el que renuncia a ese privilegio, esa discrecionalidad, y propone que la cadena de producción y distribución de papel para periódicos sea categorizada como de interés público. Tiene este parlamento la oportunidad histórica de saldar esta vieja deuda de la democracia: en consideración de la sociedad argentina, en la consolidación de la cultura de derechos, en compromiso real con la república y en cumplimiento con el mandato constitucional que hace suyo el resguardo del acceso y la difusión de información.

sábado, 17 de julio de 2010

Dia del Traidor. (un recuerdo para Julito Cobos)

(El articulo que sigue fue escrito en las horas posteriores a la traicion consumada)

17 de julio de 2008

La naturaleza del escorpión

Por Ariel Magirena

Lector intenso e irredento, me tocó en varias oportunidades encontrar citada por distintos autores, de un exagerado abanico entre Milan Kundera y Paulo Cohelo, la parábola del escorpión y la rana. Aquella en la que el escorpión convencía a la rana de cruzarlo a la otra orilla del rio con la promesa de no picarla y el fundamento irrefutable de que traicionarla los llevaría a ambos a la muerte. El final es el del escorpión hincando su aguijón y justificándose: “es mi naturaleza”. Justificación, por cierto, más digna -de una dignidad póstuma de hecho- que la que hubiera sido declarar que no hubo traición sino un modo de fidelidad que “la historia juzgará”.

“Ya no venimos por las retenciones” dijo Alfredo de Angeli en su discurso del martes. Puede una porción poco avisada de la sociedad haber creído que el debate parlamentario centró sobre una diferencia de menos de 2 mil millones de dólares en la recaudación, o que se debió a la obstinación de un gobierno que no quiere perder ni a la bolita; pero no se le escapó a ningún político ni empresario y mucho menos a los actores de esta confrontación, que se trató (se trata aún) de la puja entre dos modelos de país: el de la Argentina del primer centenario, cuando era una de las primeras potencias económicas del mundo del que se consideraba granero a costa de la exclusión y postergación de sus mayorías, o el de la Argentina de la inclusión, la redistribución de su riqueza y el desarrollo, que irrumpió en la década del 40 y quedó dramáticamente inconclusa a fuerza de bombardeos a la plaza de mayo, fusilamiento de resistentes, sucesión de asonadas militares y desaparición de personas (síntesis forzada por motivos de espacio).

Es en este contexto en el que se juzga la traición de Julio Cobos al voto popular de octubre de 2007, y que lo pone a compartir el cuadro de honores con la Sociedad Rural, Luis Barrionuevo, Alfredo “80 pesos por el lomo” De Angeli, Carlos Menem, Elisa Carrio, Cecilia Pando, Patricia Bullrich Luro Pueyrredón y Claudio Lozano (que no se saca la foto pero le firma el autógrafo) entre otros próceres (vayan imaginando la composición de una lista sábana). La de Julio, iluminado por el dios de Lilita, fue una salida verdaderamente Radical (léase como sustantivo propio). El mismo radicalismo que se suicidó en el fanatismo de la convertibilidad sostenida con represión y que recibió, tarde pero seguro, todas las facturas por sus agachadas históricas que van desde la Unión Democrática hasta las leyes de impunidad, pasando por las proscripciones políticas, el llamado ante los cuarteles y la provisión de funcionarios a los gobiernos de facto (para síntesis, reconozco, peor que la anterior).

Para el gobierno es otra prueba de su acierto en la opción por su base de legitimidad, la clase trabajadora y el campo popular. La lectura es simple. La gestión de Néstor Kirchner afectó la matriz distributiva atendiendo las urgencias y logrando una recuperación económica que favoreció en modo privilegiado a la clase media. (Es ocioso ahora recalcar los logros en materia de justicia y derechos humanos. Sigo.) Sin paradojas, esa clase media optó en considerable medida por las alternativas opositoras en las elecciones de octubre, cuando mayoritariamente los asalariados y la fidelidad peronista ungieron a Cristina.

La jugada artera de Cobos resuena en ese lugar del corazón en el que ya la sospechábamos. Y aunque fuera la deseada para la derecha, descubrirá que habrá sido la inesperada si el gobierno decide, por fin, encaminarse hacia una verdadera política de masas y utilizar, definitivamente, los recursos del Estado (no solo los económicos) para provocar el reclamado shock distributivo que viene de la mano de la obra pública de infraestructura, la social, la generación de empleo, el acceso al crédito y la recuperación del salario. Un modelo que ataca sin ambages las necesidades de las mayorías y cuya sintonía, como en otros momentos de la historia, tendrá a millones para defenderlo dejando como una pálida reunión al acto destituyente que tuvo lugar el martes en el más emblemático de los barrios ricos de la capital, al que sus asistentes se movilizaron en ascensor (la inefable Lilita los llamaba “bajen” y el revelado Buzzi les decía “compañeros de los balcones”). Los argentinos tenemos una oportunidad histórica de imaginarnos y construir un país luego de la tragedia, pero la fractura del sistema de partidos no sirvió para desarrollar nuevos espacios de representación. Los problemas de la democracia se resuelven con más democracia pero las corporaciones (con un rol estratégico cumplido por los medios de comunicación) nos quieren convencer con el argumento del “consenso” que se interpreta fácil: ustedes serán más pero pongámonos de acuerdo en lo que yo quiero.

Se escucharan por estas horas las voces de los preclaros representantes de nadie que declaman la revolución pero repudian la identidad peronista de la gran parte de nuestro pueblo. Los mismos que le reclaman a Kirchner por atreverse a devolverle sustento ideológico al único partido en pie, que sigue vivo por haberle dado alguna vez y para siempre la posibilidad al pueblo trabajador de participar del concierto político, pedirán ahora mesura y reconversión del discurso al gobierno de Cristina. Y hasta habrán de recomendarle que se deshaga de algunas piezas que quedaron del tablero de Néstor e incluso que se despegue de él y le haga pagar el costo.

A Cobos, claro, nadie lo va a echar. Quedará allí para ser señalado con un dedo acusador (que será gigante en las elecciones de 2009) mientras le duren la cobardía para retirarse (indignamente, pues ya no le queda otro modo) o los aplausos de la claque.

miércoles, 14 de abril de 2010

Rajá, turrito. Rajá.

(a propósito de la “interna” bloguera nac y pop)

A los peronistas nos gusta estar unidos y reconocernos. Para eso nos alcanzan poquitas cosas. Nos sentimos orgullosos de llamar compañeros a cualquiera que levante las banderas fundamentales del justicialismo: justicia social, soberanía política e independencia económica. Amamos, protegemos y adoptamos a los no-peronistas, pero tampoco gorilas, que comparten el camino. No nos enferma que nadie quiera ser peronista: los peronistas somos nosotros y tenemos voluntad frentista demostrada por la historia. Nos bancamos casi todo y somos los que pagamos los precios. Los muertos, los presos, los desaparecidos los exiliados son nuestros aunque nunca pasemos esa factura. Sabemos que en esta también nos jugamos nosotros, porque somos los que no tenemos miedo de ensuciarnos con barro y con bosta para hacer el rancho. Creemos que es poco importante que un fulano solito se corte con criticas destructivas ya que seguimos siendo la mayoría, pero a veces nos llevamos sorpresas desagradables. La experiencia de los últimos años es elocuente como para tener cuidado aun siendo naturalmente frentistas y tolerantes. Lo que ocurrió con libres del sur (que por algo habrán elegido el nombre de los hacendados que enfrentaron al federalismo en época de Rosas), con Pino Solanas, con Cobos, con los piqueteros traidores -que la prensa llama "duros", cuando D'elia (blando?) tuvo a miles por meses resistiendo a la Alianza en la ruta 3- , con los travestis del "peronismo disidente" (los que disienten con Peron)...
Los "progres" de la centroizquierda (nac y pop?) no gustan de estar sucios. Ellos siempre creerán oportuno detenerse en el detalle y se apresuran con la critica. Que si no aparece Julio Lopez (peronista y montonero) es que el gobierno no hace lo suficiente (no importa que inaugurara la política de Estado de derechos humanos en nuestro país). Que si Nestor compró 2 millones de dólares (dos millones!!! alguien sabe cuanta guita tienen los que realmente tienen guita en nuestro pais??!!)... que si la política de retenciones excluye a los pequeños productores (no importa si el proyecto que rechazo el parlamento hubiera resuelto ese déficit), que si Moreno es un matón. Ellos le creen a Clarín cuando denuncia a Jaime y se enceguecen poniéndonos a discutir eso por encima de lo que hacemos o queda por hacer.
Yo se que hay muchos "compañeros" que se meten en la blogosfera a hacer antiperonismo piola, copado y progresista. También se que hay muchos que apoyaron hasta que se enamoraron de Pino y se resisten fanáticamente a abandonar el espacio en el que hoy son usurpadores. Por eso, en estos tiempos en los que queda bien hacerse el amplio e inaugurar espacios transversales, nos definimos como "peronistas" blogueros. Porque, como dijo Argentino Luna, somos todos buenos pero el poncho no aparece. Y cuando en la fiesta estas con tus hermanos al menos sabes que no fueron ellos los que te lo afanaron.
Los peronistas no somos perros de paladar negro. Somos perros de la calle, todos diferentes pero que caminamos juntos. Algunos provenimos del marxismo como Cooke, Puiggros, Walsh, Blajaquis o, perdonen la mezcla, Besuzzo y Magirena (éste con pecado de hace 25 años. causa prescripta) y otros de raigambre pura que da envidia. Pero no traicionamos. Peronista y traidor es una contradicción imposible, si sos uno nunca pudiste ser lo otro aunque te disfraces. Si tenemos una piedra en la mano nunca será usada contra el amigo equivocado, siempre será contra el enemigo. Y algunos prefieren decir que lo hacen en familia y por nuestro bien, pero están mas preocupados por criticar al compañero que al enemigo. No es menor. Primero esta la Patria. Pero hay un pelotudito que me cuenta las costillas!!
"Raja, turrito. Raja" (Roberto Arlt).


Ariel Magirena

viernes, 5 de marzo de 2010

No pasaran

Ante el golpe de mano, viciado de ilegalidad y con clara intención destituyente, consumado el día de ayer en el Senado de la Nación y ante el evidente desprecio de ciertos sectores político/mediáticos por la representación popular, el Movimiento Peronista Bloguero exhorta al Vicepresidente Julio Cobos y a los demás dirigentes opositores que perpetraron la acción de ayer, a retornar de inmediato a la normalidad institucional.
Hasta que esto no ocurra, el MPB permance en estado de alerta y movilización permanente, con el propósito de defender al gobierno popular, a la democracia nacional y a la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner, si es preciso con la vida.

MPB

jueves, 28 de enero de 2010

Artear: ¿¿¿estás nerviosho???

Reproduzco la curiosidad que llego al Movimiento Peronista Bloguero que desnuda las operaciones del grupo Clarin y las presiones psicológicas e ideológicas hacia sus trabajadores.

este es el audio:

http://www.goear.com/listen.php?v=ef9330e


Mail de Daniel Zanardi a todos los trabajadores de Artear:

BUEN DIA:

CONFORME A LOS HECHOS DE PÚBLICO CONOCIMIENTO RELACIONADOS CON EL “PROYECTO DE LEY DE MEDIOS” CONVOCAMOS A TODO EL PERSONAL A LA CHARLA INFORMATIVA SOBRE EL PARTICULAR, LA QUE SE REALIZARÁ EL JUEVES 17 DEL CORRIENTE A LAS 14:30 HS. EN EL ESTUDIO “A”.

DANIEL ZANARDI

Desgrabación de la reunión realizada el 17/09 en el Estudio A (desde donde se emitía Mañanas Informales)

Daniel Zanardi (Gerente General de Artear): “Hoy nos preguntamos cuánto puede impactar esto (la Ley de Medios Audiovisuales). Y la respuesta es mucha. Si tenemos en cuenta que la ley tiene como objetivo fragmentar los medios y esa fragmentación no hace más que desguazar o intentar desguazar nuestra compañía, las alternativas que hoy se estarían viendo, referidas a los negocios pasarían o por Cablevisión y Artear o en caso de que el grupo decida por Artear, una señal abierta que es Canal 13 y una sola señal de cable que podría ser o Todo Noticias o Canal 13 Satelital. Esto es, a grandes rasgos, el gran impacto que tiene este proyecto en Artear. Obviamente se están estudiando las estrategias adecuadas para cada una de las instancias que van a venir a futuro. La batalla es larga, recién comienza, falta, y nos asiste el derecho en muchos de los aspectos que vamos a discutir. Cuando se trata de interrumpir o de interferir con el orden constitucional y las garantías todo está en riesgo y esa es la situación en la cual nos estamos encontrando en este momento.

Hemos recibido ataques, seguramente seguiremos recibiéndolos, a nuestras empresas, a nuestra gente y vamos a tener que estar preparados para vivir por lo menos dos años muy, muy complicados.

Las estrategias legales y jurídicas se van a llevar a cabo. No es el momento de comunicarlas porque sí se están evaluando. Lo que sí les quiero transmitir es que a medida que ocurran hechos trascendentes se los vamos a tratar de comunicar. En cuanto a la línea editorial a seguir por Artear, Carlos De Elía se va a referir brevemente en este momento hacia ustedes.

Carlos De Elía (Gerente Área de Noticias de Artear): “Buenas tardes. Yo quiero decirles brevemente que nuestro objetivo es tener la templanza que necesita este momento y seguir haciendo lo que venimos haciendo hasta hoy.

Yo creo que nuestro objetivo principal es no entrar en provocaciones, no responder a provocaciones y no ponernos en el medio de una batalla que no nos pertenece ni que generamos, ni que inventamos nosotros.

Nosotros en TN y en Canal 13 hace 20 años que hacemos lo mismo. Ahora parece que lo que hacemos hay gente que no le gusta. Yo quiero aprovechar que Daniel me da este momento para decirles que lo de la pluralidad es una mentira, pluralidad es menos. Si pluralidad es que no esté TN, que no esté América 24, que no esté quizás el 26, porque no, si significa eso pluralidad, pluralidad es menos.

También nos han dicho de los pueblos originarios, de los mapuches, de los tobas, todos estamos de acuerdo, todos queremos una ley nueva pero la que no queremos es ésta. ¿Quién le va a pagar el canal o la radio al mapuche o a los tobas? ¿Quién va a comprar si llega el punto que se vende Canal 13, TN, Telefé, Canal 9, Canal 26, América? ¿Quién lo va a comprar? ¿Los mapuches? ¿Los tobas? No, lo van a comprar los que compraron Radio del Plata, los que compran Siete Días, todos los Szpolskis y todos los amigos del Gobierno, eso está clarísimo. Pero nosotros sabemos eso, sabemos que hay cosas que en el fondo, éstas, no las podemos decir porque es tomar un partido por una guerra que como dije no nos pertenece y lo único que podemos hacer es seguir trabajando con las herramientas que nos da el profesionalismo y que nos da la experiencia. Y eso es lo que básicamente les pido a todos: templanza y paciencia y profesionalismo. Gracias”.

Daniel Zanardi: “Para finalizar, todos nosotros y todas nuestras familias están viviendo un momento de mucha zozobra y obviamente estamos al tanto y entendemos la situación que particularmente pueda estar viviendo cada uno de ustedes. El momento es difícil, realmente es difícil, pero los invito a que nos concentremos en nuestras tareas- El Grupo y Artear va a hacer todo el esfuerzo para mantener los derechos y los activos de nuestras compañías y las fuentes de trabajo de cada uno de ustedes. Nada más y muchas gracias”. (fin)

miércoles, 6 de enero de 2010

Ellos o nosotros

Los viejos socios siempre vuelven a buscarse. Como cuando el capital concentrado necesitó quitarse de encima el gobierno popular y el estado de ebullición de las masas yendo a buscar a su brazo armado para que hiciera el golpe y toda la tarea sucia que hiciera falta. Como cuando la dictadura necesitó del acompañamiento de los medios y pagó la complicidad con el monopolio de Papel Prensa. Como cuando se consolidó el régimen colocando en toda la estructura judicial a quienes pusieran su compromiso de casta por encima de las instituciones, haciéndolos jurar sobre las actas del Proceso que sustituyó de facto la Constitución, a cambio de impunidad. Como cuando se dió intervención extranjera de la economía nativa a través de sus personeros del Club de Chicago. Como cuando se nacionalizó la deuda externa privada. O más cerca: como cuando se licuó la deuda de los principales grupos económicos, con Clarín a la cabeza, con un proceso de pesificación asimétrica (a su medida) a cambio de gobernabilidad y (otra vez) el apoyo de los medios. Como cuando se crearon las condiciones económicas de privilegio para el agro exportador a cambio de liquidez. Los viejos socios se conocen y se devuelven los favores. Y ante el avance inexorable de una intención resarcitoria de tantas deudas al pueblo, los socios se llaman y se piden. Y siempre se trata de violarse a la democracia. En algunos momentos hasta de desaparecerla, torturarla y matarla. Ellos saben trabajar unidos por la coyuntura. Y esta vez, de nuevo, la democracia se les pone rebelde. Magullado pero valiente el proyecto popular insiste y asusta. El sueño noventista del neoliberalismo sostenido por el voto se les murió en los brazos y recurren a sus reservas para evitar el desastre. Los usurpadores de la justicia atentan contra la institución de la Justicia y vuelven a desconocer al voto, al parlamento y a la ley. Sus intereses propios por sobre las instituciones, mientras mienten un reclamo republicano. La última dictadura cívico-militar sometió a la Justicia exonerando a los jueces incómodos. Los gestionadores de la nueva democracia desde 1983 no se atrevieron: ratificaron el 90% de los jueces cómplices del genocidio y habilitaron la continuidad de un paradigma de justicia que tiene la balanza inclinada hacia la derecha. Después habría más, con cortes adictas y pactos de Olivos. La renovación de la Corte Suprema no alcanzó para derramar sobre la estructura judicial un paradigma de justicia independiente y popular, y los socios de siempre se volvieron a juntar. Todo se volvió judicializable. La misma justicia que entorpece los juicios por los delitos de lesa humanidad, que nos convierten en caso emblemático en el mundo y en la historia. La misma que encontró inocentes a Menem y De la Rua de tanto de lo que les responsabilizamos con conocimiento propio. La misma que encarcela la protesta social. La misma justicia que opera y atenta contra la justicia que la democracia quiere hacer y necesita.
16 páginas del diario de la fecha de mayor tirada amenazan con esa justicia corrompida, desplazando a los temas que tanto le preocupaban hace horas. Las mismas páginas exponen indisimuladamente su relación con su viejo socio, presidente de la transición, al que recurren como carta desesperada. Se los ve impúdicos y groseros. Se los huele. Se los siente. Se los nota. Los viejos socios se encuentran de nuevo y saben que los estamos observando. Que los conocemos. Y que la disputa volvió a ser la misma: ellos o nosotros.

martes, 3 de noviembre de 2009

Desde adentro

(respecto del articulo de Alberto Dearriba del 26 de octubre: http://fabianmantaras.blogspot.com/2009/10/otro-17-de-octubre.html?zx=4c6348d5a2c32b16)


Nunca falta el necio que expone sus deseos como si fuesen el relato de la realidad. Manipuladores de la peor laya que disfrazan su discurso colonial de progresismo y ofenden impúdicamente a los actores de la historia. Fisgones que la miran desde afuera con envidia y se masturban con sus propios dibujos a falta de una pasión genuina.

“Ser peronista quiere decir cada vez menos” dice el falsario que desprecia la identidad mayoritaria del pueblo argentino como la gesta de su revolución inconclusa. De qué sirve explicarle al perverso lo simple que es identificar al peronista de los usurpadores de títulos? Él elige “sus” peronistas a sabiendas de las tres banderas blindadas del peronismo que son la Justicia Social, la Soberanía Política y la Independencia Económica. Él sabe como todos, peronistas o no, que la ausencia o contradicción con cualquiera de estas banderas es irremediablemente excluyente. Él es el impulsor del llamado “peronismo disidente” que significa literalmente, los que disienten con el peronismo.

El peronismo es un movimiento cultural y de masas. Aun con sus certezas es dueño de todas las contradicciones que eso implica. Como identidad política y cultural es de un atractivo irresistible para todo el que tenga verdaderas aspiraciones de llegar con su discurso a las mayorías argentinas. Pero es una identidad colectiva y, por sobre todo, nacional. Los pretenciosos del “peronómetro” deciden quienes son o no peronistas de acuerdo con sus conveniencias ideológicas. En definitiva la Inquisición, los cruzados y hasta el propio Hitler se manifestaban cristianos sin que haya hoy sofistas que se atrevan seriamente a escribir atribuyendo esos crímenes al cristianismo. Pero con el peronismo eso está habilitado. El intelectual “progre” y biempensante, con pretensiones de librepensador suele ser la mascarada del racista más energúmeno que se solaza, en realidad, en el desprecio por las clases sociales que nutren al movimiento popular. Hambriento de la derrota del nacionalismo popular y del peronismo alienta a los usurpadores más oscuros que penetraron al peronismo. Pero lo que más repudia es la capacidad del peronismo de renacer de sus cenizas. Los anticuerpos referidos por Perón que se desinfectaron del menemismo como antes lo habían hecho con el vandorismo y hasta con López Rega. El sofista quisiera que la última expresión en pie de la política argentina fuese por fin superada por una experiencia coyuntural, reconociendo con explicita superficialidad la historia frentista del peronismo que nunca se presentó en soledad ante una contienda electoral. La transversalidad, a su criterio, debe implicar la renuncia a la identidad peronista, porque sino se le notan los negros.

El sofista reconoce la tensión entre peronistas y gorilas y menciona su vigencia en el enfrentamiento de los Kirchner a las corporaciones, desde su lugar de altura y simulando no estar con ninguno de ellos. Y para eso, el discurso progresista dice que los beneficiarios de las políticas oficiales son “presuntos”, y que “no sienten mejorar su calidad de vida”. Para él “la disputa por la ley de medios resultó más incomprensible aún para las grandes mayorías populares” sosteniendo que la disputa por los derechos sociales debe esperar a la comprensión de los beneficiarios (o presuntos…perdón). Se entiende fácil: no alimentar al bebé hasta que entienda porqué debe comer. Y en esta metáfora el bebé es de la medida de los sofistas que sentencian que las mayorías no comprenden, y no que son saturadas por escribas como ellos con el fin de confundirlas.

En su discurso los logros del gobierno son apenas reconocidos con un “más allá de…” que precede siempre a la critica miserable, que es la que reduce el tema de discusión a una coyuntura de días. Para esta clase de rufianes el desprestigio de la política se debe al egoísmo de los políticos y nada tiene que ver con que miles de militantes hayan caído en el peor genocidio de nuestra historia, ni con que los medios de comunicación hayan alcanzado un poder tal que terminaron reemplazando a la política. Estoy convencido de que es deficiente la interpelación del gobierno con el campo popular, y que la clave del triunfo de esta restauración moderada del proyecto nacional pasa por que las clases populares lo sientan propio. También reconozco que no fueron suficientes, en estos 6 años, los esfuerzos o las voluntades para restablecer el tejido vincular del pueblo con su gobierno peronista (…frentista, como los gobiernos peronistas). Pero le agradezco a Cristina que tenga el coraje de intentar el saldo de las viejas deudas sociales sin esperar a que las masas se manifiesten. Queda mucho trabajo para hacer de adentro, que es más importante que mirar de arriba.

Ariel Magirena